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Laucha

Enfermar

Adelante, por favor. Pasa y deja tu calzado embarrado al costado 
del diván. Acuéstate y cierra los ojos. ¿No estás cansado de levantarte todos 
los días temprano para cumplir horarios, para llegar a tiempo al trabajo, o para 
estudiar? ¿No te molesta tener que seguir una dieta estricta en donde 
desayunas a la mañana, almuerzas al mediodía, meriendas a la tarde, y cenas 
a la noche? ¿No sientes una tremenda picazón recorrer por tu cuerpo cada vez 
que alguien te menciona la palabra “noticiero”? ¿No crujes tus dedos, aprietas 
las manos con fuerza, te comes las uñas, y haces rechinar tus dientes cuando 
piensas que en esta sociedad todo tiene precio, y más cuando reflexionas sobre quién fue el que estableció los valores? ¿No te produce gastritis tener 
que atenerte a minuciosas directivas que dictan qué es lo bueno, y qué es lo 
malo? 
Abre los ojos, levántate lentamente, coge tus zapatos y vete. No puedo seguir 
tratándote. Creo que soy yo el enfermo que pregunta tanto.

Publicado la semana 14. 31/03/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
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