12
Laucha

Filosofar

Al igual que el poeta, el filósofo tiende a dar sus supuestos en modos 
cuasi – inentendibles para el común de la gente. Se expresa de maneras 
enigmáticas, siendo reflejos de las cuestiones que se han propuesto 
reflexionar. Sin embargo, les da unas cuantas vueltas de rosca de más al tema 
en el que incurre. Muchas veces sucede que la seguidilla de argumentaciones 
domeñadas dibuja un círculo o una espiral. Pareciese que la serpiente 
dialéctica que quiere domar muerde su propia cola, y muere a causa de su 
propio veneno. El alma de sus ensayos se mantiene fresca hasta el momento 
en que el viento tapa el paso reptado de los mismos. Por ello, por lo general 
se suelen confundir los degustadores tempranos de la filosofía atribuyendo 
frases de improntas diferentes a los autores que citan como loros. A Nietzsche 
se le confiere la originalidad de la guerra de todos contra todos en el lenguaje 
y de los aportes de corte evolucionistas de la conservación de la especie, siendo 
que el primero se remonta, no como se piensa a Hobbes, sino a un pensador 
griego, y el segundo también, a Aristóteles; podemos por otro lado, pensar su 
excepcionalidad filosófica en esto.

Es de resaltarse con flúor el comportamiento de los filósofos con los de su 
misma especie. Los mejores han caminado solos, cuales lobos solitarios, pero 
de los demás no tenemos noticias, por eso mismo, han dependido 
extravagantemente de la opinión de otro. No obstante, no hay que perder de 
vista el instinto asesino de pocos lobos que destacan por el mundo. Pues, a 
menudo andan en busca de su siguiente presa. Entre sus cavilaciones 
frecuenta una que vocifera: ¿Quién será mi próximo Abel?
Lo irónico de su proceder es que aún teme no lograr caminar sobre el agua, 
sin necesidad de barcos o balsas teóricas. No se atreve a nadar en ella, 
tampoco. Se autocensura para prevenir que se lo tome de soberbio, pero, ¿A 
caso no es eso el filósofo? ¿No es un espíritu grandioso que magnánimamente 
canta más fuerte que otras voces para hacerse notar? ¿Será que hoy día, no 
solamente se hayan cortado las venas, sino también las cuerdas vocales de la 
investigación? Víctimas sangrando y sin posibilidad de gritar auxilio, en eso se 
han convertido muchos filósofos para lo que huelen su sangre y quieren 
devorarlos, por débiles. Ahora bien, los lobos se han domesticado: No salen en 
busca de alimento, solo lo esperan. Y si dejan sobras, comerán de ellas hasta 
luego de pudrirse.

Publicado la semana 12. 22/03/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Poesía
Año
I
Semana
12
Ranking
0 78 0