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Laucha

Poetizar

No creo sea propio del poeta, o el que escribe poesía, demostrar el sentido de las metáforas que da a la luz en sus textos. Actuar igual que un lógico o un matemático, cual mago que revela sus propios trucos; es cuestión de tiempo de que se esparza entre la gente la solución al problema. Pero, ¿Cuál es la tribulación que se introduce en la poesía? ¿Cuál es el enigma detrás de todas las palabras presentes en un escrito? Pretende hacer profundo simplemente lo que han captado sus sentidos, y lo expresan de una manera muy rara. ¿Qué desea lograr? ¿Qué se lo venere por su estilo único y extravagante de captar el mundo? ¿Que demos lugar a interpretaciones más complejas del mismo? ¿O simplemente quiere mostrarnos cuan complicada es la realidad, y cuan complejos los modos en que se la expresa?

Hacia aguas profundas nos conduce el poeta cuando nos relata en versos sus reflexiones que tocan las antípodas de la intuición, siendo esa su virtud sobre todas las demás, si es que tiene otras. Divertirse con ello a manera de juguete para deleite de nuestros gustos es su más grande vocación, sino lo única. Crear tartamudeos ininteligibles para que desemboquen en interpretaciones levemente comprensibles es propio de un infante. El niño heracliteano que lleva de la mano al hombre embriagado roba la atención del lector a cualquier lugar menos a considerar la relación bidimensional que encuentra cobijo en la persona del artista. El primero, caprichoso e inocente, inventa constantemente situaciones diversas para poder jugar con sus bártulos, y cuando se aburre, busca unos nuevos, Y el segundo, el adulto, testarudo y experimentado, anda embebido, casi ahogado, por sus esencialismos que le funcionan de confort, y así anda tranquilo, aunque necesite de guía, su parte infantil.

Construir y destruir, producir y aniquilar. Así se despliega el espíritu del poeta. Así extiende sobre la audiencia sus redes para pescar toda sensibilidad que ande rondando dispersa, y la hace cautiva. Pero, ¿No le convendría matar ese vicio de querer complicar su lenguaje y darse a entender de forma clara? Dar indicios de lo que quiere retratar es mucha más atractivo que teorizar de manera ensimismada sobre el tópico que se trate. Estocadas rápidas, propias de un esgrimista, concentran una gran sensualidad, la misma que atrae al espectador como abeja hacia el néctar, como oso a la miel. Dar riendas suelta a la imaginación del observador se alcanza gracias a emplear pocas palabras, aunque no escaso vocabulario, para que rellene con sus propias preferencias qué ha querido decir el escritor, cuál es el sentido de lo que ha hecho o expresado.

Sentidos que sienten nuestros sentidos. Se ve muy a menudo en nuestra cotidianeidad, pero justamente la poesía viene cargada de una coyuntura política y emocional que nos invita a posicionarnos lejos o cerca de una suerte de elefante. Puede que al principio se desee verlo con más detenimiento, pero cuando empezamos a tomar distancia de él, reinterpretamos su forma y conquistamos cada más una apreciación completa de su imagen, o eso queremos creer. Lo cual podemos considerar como intervenir quirúrgicamente nuestro comprender y reconstruirlo en función de nuestro asombro.

Publicado la semana 10. 08/03/2020
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Género
Poesía
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