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Just-a-tornado

Juguemos a las introducciones

Hola, buenas tardes. Me llamo...

Mi nombre no es importante, ni a ustedes ni a mí les importa. Llámenme por mi nombre de pila: persona. Si me gritan desde lejos y mi oreja se digna a ejercer su función giraré mi cabeza asustada y afrontaré sus preguntas. ¿Algo interesante sobre mí? He roto todos los espejos que quedaban en mi única habitación, pero no es problema. No te puedes preocupar por los 7 años de mala suerte si no vas a vivir tanto tiempo. No quiero ser consciente de mí misma, busco la evasión espiritual y no puedo permitir que la vista de mi reflejo me devuelva mi estado mortal. Tras un número de días sin verme la cara, mi alma se transforma en mi coraza.

Ya no hay labios cortados por las penurias de la vida sino una lengua hambrienta que devora la sangre de mi boca. Solo hay saliva y el mundo se siente húmedo cuando grito al viento que no existe el destino. Evito mis manos también pero sé que sus venas están marcadas porque en su sangre llevan los versos que jamás llegaré a escribir. Acaricio mi mandíbula afilada porque prefiero cortarme con ella que con las esquivas promesas que mi yo del pasado prometió a mi yo del futuro.

Me contengo día a día para no cortarme todo el pelo de un tajo porque una vez que lo haga, con que otra cosa me autodestruiré. Mis ojos no han visto otra cosa que las mismas paredes una y otra vez. Juraría que estoy empezando a ver sombras en la noche. Incluso su compañía me asusta. Me enloquece pensar que de acabarse este maníaco episodio y volver a la sociedad, no recuerde lo que es comportarse "normal".

¿Es de cuerdos ponerse a bailar en el supermercado? ¿Demuestra cordura hablar en un idioma que no dominas solo por ver como reacciona la dependiente de la tienda? ¿Es normal querer destruir el gobierno y poner a un chimpancé al cargo?

Encantada de conocerles, me despido para siempre.

Publicado la semana 58. 07/02/2021
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