44
Just-a-tornado

Algoritmos robados

El llanto de un niño en el edificio penetra la noche y mientras esta violación ocurre, los padres del desconsolado disfrutan en los ignorantes brazos de Morfeo. Entre las sombras se desliza una figura vestida de tinieblas, una ganzúa en su mano refleja la luminosidad de la luna y le permite ver más allá de sus narices cubiertas por un pasamontañas de lana tejido por su abuela.

Mira con atención la enorme caja fuerte y la vajilla antigua decorada en oro. Suspira con fuerza mientras busca para lo que ha en realidad ha venido. Las agujas del tiempo le persiguen, no tiene mucho tiempo ya que la mujer empieza a moverse incómoda, los gritos de su hijo empiezan a sonar menos a parte del sueño y más a alarma.

Acaricia su botín y en unos segundos la maliciosa hazaña ha sido completada. Solo cuando cierra la puerta principal con un portazo, la misma que ha forzado con la horquilla favorita de su ex, descubren su presencia.

-¿Por qué nadie se cree que nos han robado?-protesta la mujer mientras su marido intenta tranquilizarla.

Han hecho revista de todas su joyas, múltiples tarjetas de crédito y coches pero todas las llaves están en su sitio, los diamantes intactos y el oro cogiendo polvo sin ser usado.

El niño de cinco años monta una pataleta pero sus padres están demasiado ocupados prestando declaración ante el confuso jefe de policía. Sujeta un cubo de rubik perfectamente hecho mientras el ladrón inocente se ríe un par de manzanas más al norte. No ha hecho nada ilegal, solo resolver un rompecabezas de la estantería de un niño aleatorio que no era capaz de conseguirlo. Las seis caras de colores se carcajean completas y en otro país, un sudoku a medio hacer tiembla de miedo.

¿Será el siguiente?

Publicado la semana 44. 01/11/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
44
Ranking
0 22 0