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Just-a-tornado

No, no, no, no...¿sí?

No busco un brazo que descanse en el valle de mi cintura, allí solo crecen flores. Son dientes de león y soplo deseos que no tienen tus iniciales. Mi mente está en ayunas pero no deseo catar tus labios. Tengo suficiente con la miel de mis sueños y metas personales como para una media naranja ácida. Mi pluma no es guiada por un corazón débil sino por las ansias de escribir algo que trascienda a mi apagón cerebral inevitable. Tú no apareces en mi cama ni en mis sueños porque mi insomnio fue curado con el asesinato de Cupido. Me niego a dejarte entrar en mi mente, no hay espacio para ti en mí.

Si te quisiera a mi lado lloraría tu ausencia eterna. Si anhelara conocerte como nadie lo ha hecho antes, me perdería entre tu mirada educada. Si te quisiera sería un problema, pero esto no es un poema de amor. No escribo sobre suspiros profundos de verano y san valentín es otro santo más.

No estoy enamorada.

Puedo pensar en otras cosas que no sean tu risa, tus adorables hoyuelos y la forma de caminar descompasada cuando es a mi lado. No me imagino como es tu respiración tranquila en una cama junto a mí, dormido con tu carita de ángel. No dibujo tu sonrojo infantil cuando haces travesuras ni escucho en bucle las cadencias de tu risa cristalina. La líneas de tus cejas no me sirven de trampolín para admirar tus ojos claros ni busco el cojín de tus labios. No quiero morder tu cuello ni sentir tu abrazo ni que me leas nuestro futuro conjunto en mi palma...

Mierda

Publicado la semana 40. 04/10/2020
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