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Antes y después de la coronación(muerte al Rey)

Querida Yo,

No esperabas nada de lo que iba a pasar. Todo aquello que predijiste en tu antigua carta se ha cumplido pero de una forma un poco distinta a como te esperabas. Soñaste con una mariposa y se ha quedado en gusano de seda, incubaste un mísero huevo de gorrión y resulta que era de dragón y ahora tienes toda la casa destrozada y las puntas del pelo chamuscadas. Pero también, de dentro de todo ese caos, han nacido perlas en ostras vacías que ni habías considerado mirar.

En tu anterior carta me instigabas para conseguir información de mí, tu Yo en el futuro, sobre las notas que ibas a sacar, si tus relaciones amorosas iban a ser un éxito o incluso cosas tan triviales como si tu oreja iba a ser agujereada de nuevo en nombre de la moda. Pero en la carta recapitulando el anterior trimestre y para el siguiente, no te voy a hablar de esas cosas sino de un suceso que ha puesto un punto y aparte a partir del cual tu mentalidad ha cambiado. Esta vez no es el nacimiento del vástago de una paloma y una virgen pero sí que es una de esas noticias que te quitan todo el aire. Lo que vuelve a entrar en tus pulmones entonces, ya no es aire, sino una especie de gas que distorsiona tu vista. Todo aquello que antes era el centro de tu vida es desplazado por un tornado que remueve las posiciones de importancia de tu cerebro, como solo una enfermedad crónica, una muerte o un desastre natural pueden hacer.

No sé si llamar a esto que ha pasado un desastre natural, un secreto del gobierno desvelado por un Batman traidor o una simple venganza de nuestra madre Tierra ante el constante maltrato que le ofrecemos como pan diario. Lo que sí que está claro es, que personas que no habían tenido una mísera preocupación en su vida, se han visto obligadas a reconsiderar sus prioridades al igual que otros humanos que llegan sufriendo desde su nacimiento.

El primer grito de un bebé es provocado artificialmente por los médicos para comprobar que sus pulmones funcionen bien. Muchos niños no paran de gritar nunca pero solo se les oye a veces. Sin embargo, ahora todos hemos soltado un pequeño chillido y esa confirmación de la presencia de nuestras cuerdas vocales ha afinado nuestras voces a una misma tonalidad.

Los balcones se han convertido en las nuevas plazas donde las abuelas conversaban y nos comunicamos a base de aplausos porque solo golpeando nuestras palmas podemos llegar a donde nuestro aliento no debe tocar. Porque entre todos hemos maquinado una encerrona voluntaria y no sé si era una emboscada, pero perdimos a gente por el camino. Si no fuera por ciertos superhéroes de capa azul, estaríamos a merced de los villanos pero todos somos Robin en esta batalla y ayudar es combatir el mal sin Batmóvil.

En unos días el horizonte pasó de azul a rojo, antes se discutían partidos de futbol y ahora incluso la educación está fuera de discusión. "Solo soy un hombre con una gorra y un silbato" establecía un entrenador ante las insistentes preguntas de un periodista entre tantos otros que solo quería un nuevo título sensacionalista para encabezar un artículo sin pies ni cabeza.

Precisamente no son pies ni cabeza los que determinan el status dentro de esta crisis sino las patas y con eso quiero decir, poseer o no perro. Antes de la coronación era una mascota, un amigo si acaso, pero ahora que tenemos un nuevo rey, es un salvoconducto para la libertad de las aceras.

Hablo de coronación porque ha llegado un rey, un dictador que nos tiene a todos lejos de los abrazos de nuestros amigos, los besos de nuestras abuelas y de nuestro querido papel higiénico. Ha cogido nuestras monótonas vidas y las ha troceado para fabricarse un trono desde donde nos vigila. Sus mensajeros están en todas partes, cualquier amigo de la infancia puede ser un traidor sin saberlo y la sospecha ensombrece nuestros ojos hasta que solo vemos sombras peligrosas en vez de personas. Los muertos y contagios que salen en la tele son solo números y en el ránking de países se puede adivinar los países menos visitados en los próximos años. Las poblaciones se separan y cada uno se refugia en su casa, su país y todos los visitantes son acusados de ayudar a la subida del trono del dictador.

Todo este encierro ha sido acompañado de un cierre de ojos de lo que surge entre la oscuridad, un cierre de corazón a los que no tienen un lugar desde el cual atrincherarse, y un cierre de negocios por los que tendrán que venderse muchas almas al demonio de verde.

Querida Yo,

No podrías haber visto venir esto ni en tus sueños pero no es todo tan malo. Aunque se parezca a esas novelas distópicas con las que te solías evadir de la realidad, la existencia como la conoces no ha acabado. Esto, como todo, pasará. Hazme caso cuando te digo que esto saldrá en los libros de Historia y de nosotros depende como lo cuenten. Tus hijos lo aprenderán y tus nietos escucharán desde tus rodillas tu experiencia como una batallita de guerra más. Sin embargo, aquí nos piden que nos quedemos en casa y en todas las guerras se sacaba a soldados a rastras de sus hogares para que fueran a luchar. Aquí, como allí, hay asesinos pero estos no lo saben y es precisamente esta ignorancia lo que les hace tan peligrosos.

Por eso mismo, respira hondo, no te preocupes demasiado pero sé consciente de lo que pasa a tu alrededor. No respires demasiado hondo por si acaso.

Besos,

Tu Yo del futuro antes, ahora del presente y cuando lo leas otra vez, del pasado.

PD: Con o sin Rey de corona 19, has suspendido matemáticas.

Publicado la semana 12. 20/03/2020
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La OST de Diablo , Black Mirror , casa , Ciencia-Ficción sí, pero tampoco escribas chorradas muy grandes o van a pensar que improvisas todo.
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