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Si no escribes la carta, los Reyes no vendrán

Queridos Reyes Magos,

Esta carta se supone que debe empezar con ese encabezamiento, pero realmente no sé a quién le escribo. ¿Pido presentes a un grupo de tres hombres barbudos del pasado que habitaban en el lejano Oriente? ¿Expreso mis deseos en un papel que nadie va a leer, como siempre? ¿Busco que alguien me afirme que sí me he portado bien este año y que mi karma me lo agradecerá?

No sé ni a quién le escribo ni lo que quiero porque en este mundo empachado de cosas se devuelven los sentimientos sin necesidad de tique. De pequeña soñaba con flamantes juguetes, libros multicolores, muñecas que hablan y coches que corren a la velocidad de la luz. Ahora me quema una llama que nunca se aviva y solo deja cenizas, siento en blanco y negro, hablo sin decir lo que pienso por costumbre y envejezco a una velocidad que ni Peter Pan podría parar.

En resumen, este año ha pasado muy rápido, pero he tratado de ser mi mejor versión. No sé tampoco qué significa ser lo mejor posible, antes no creía en los imposibles y ahora me pierdo en los quizás. No siempre he conseguido hacer feliz a la gente y pido perdón por ello, ser humano es complicado y muchas veces nos olvidamos de lo importante que son las personas que siempre están ahí y las tratamos peor que a los que nos fallan. Te juro que no es por maldad, es por ignorancia y es justo por ese hueco en mi cerebro donde se cuela el mal humor, los gritos y palabrotas que de niña me horrorizaba que los adultos dijeran.  Por eso, este año me gustaría que me dejarais parar el tiempo durante unos minutos. Solo deseo respirar hondo un par de veces, darle un beso en la frente a todos los que quiero y ordenar mi cuarto.

Dejadlo envuelto debajo de la tele porque este año no he puesto el árbol, no quería gastar plástico ni arrancar uno de su tierra natal y que fuera inmigrante, aunque en mi casa no haya fronteras ni muros. En lugar de eso intenté alcanzar una estrella con mis manos vacías y entre mis dedos desnudos se escapó diciendo que tenía prisa. Llegaba tarde a indicarle el camino a alguien de la realeza, pero sigo pensando en lo fácil que le sería a esos anónimos perdidos utilizar el Google Maps. Solo me dejó como recuerdo una quemadura con cinco puntas y partir de ahora solo me pintaré las uñas de color amarillo para recordar que con los astros no se juega.

Pues nada, a pesar de todas estas dudas espero que tengáis unas felices fiestas y que os traigan muchas cosas… ¿Os traen copiosos regalos a vosotros otros Reyes Magos superiores? ¿O sois más de Papa Noel? Lo que me dicta la experiencia es que el cazador puede acabar cazado, que siempre hay alguien con más poder por encima de ti y que las sonrisas se multiplican sin saber matemáticas. Supongo que a vosotros jamás os traerán carbón, pero me pregunto si alguna reina aprendiz sufrió el techo de cristal y nunca llegó a poder repartir regalos como siempre había querido desde niña.

Mis mejores deseos,

Ciudadana de un lugar llamado mundo.

PD: He caído en el estado frenético de la Navidad y se me ha olvidado mencionar que esta carta está también dirigida a vosotros, los camellos. Por favor, que vuestros amos os lo lean en voz alta, aunque espero que no os consideréis amos y bestias sino compañeros de trabajo a los que unos hacen el favor de llevar en el lomo a los otros para llegar a casa de los niños más rápido. De no ser así mi infancia estaría arruinada.

Publicado la semana 1. 03/01/2020
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En Navidad
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