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José A. Guerrero

Relatos del Nexo: Nigromancia

La mujer de piel pálida se acercó a la tumba que miraba con mucho interés, y se hizo a un lado para que su propia sombra dejara de ocultarla de la luz de la luna llena que se alzaba imponente en el firmamento estrellado.

Alzó su mano enguantada y tocó la lápida que decía «Marwyn Schutten», en referencia al nombre del cadáver que hasta hace muy poco yacía bajo tierra, pero que ahora se hallaba en un ataúd abierto que fue desenterrado recientemente por unos saqueadores de tumbas que solo buscaban hacerse con la Gema de Sangre.

―Pobre de ti, querido, han perturbado tu descanso.

«Permíteme vengarme», fue lo que creyó haber oído de una voz mortecina que claramente provenía de los huesos en el ataúd.

―Me imagino que eso es lo que quieres, ¿quién no querría algo así? Desde aquí puedo sentir el aroma a la orina fresca con la que por mera maldad profanaron tus restos.

«Concédeme mi deseo y mi alma se irá contigo, Nigromante»

―Si ese es tu deseo… ―dijo esbozando una sonrisa retorcida. Acto seguido se quitó el rústico guante de cuero que le ocultaba su mano izquierda, dejando al descubierto de esa forma unos dedos de tez pálida muy descarnados y atiborrados de anillos. Luego comenzó a murmurar unas palabras en un idioma muy extraño. Su cuerpo entró en un trance en el que sus ojos claros y fríos se volvieron completamente blancos, y ella cayó de rodillas tomándose de la lápida para no golpearse. Permaneció allí totalmente inmóvil, con los ojos cerrados y la cabeza gacha.

Con la noche de testigo, una tormenta de huesos dentro del ataúd le dio forma a un esqueleto que se irguió mirándose las manos con las cuencas vacías de sus ojos.

«Necesito un arma», le oyó decir la mujer al alma de Marwyn.

La Nigromante se puso de pie y metió una de sus manos por los pliegues de su capa, hasta encontrar una daga kerennita, la cual había sido un regalo de su difunto maestro. Cuando el resucitado la tomó, se quedó contemplando con sus cuencas vacías unos grabados que había en la empuñadura que estaba rematada con una piedra negra que tenía un valor incalculable por tratarse de la Piedra de un Sabio.

―Cumple tu venganza y cosecha almas para mí…

Publicado la semana 9. 24/02/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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Género
Relato
Año
I
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