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José A. Guerrero

Relatos de Lutheia: Dorin

―¿Por qué habrá huido? ―preguntó Higlin.

―Ya te dije que no huyó, esa niña lo venció.

―¿Cómo esperas que te creamos, Dorin? ―dijo Torun―. Estás hablándonos de que una niña y un hada asesinaron a un dragón que cientos de hombres y mujeres han tratado de cazar para quedarse con su tesoro.

―Ellas dos fueron las últimas en subir, y qué casualidad que luego de eso el dragón ya no estuviera surcando los cielos atacando a pastores y rebaños de cabras, ¿no?

―Diciéndolo así puede que hayan hecho algo para espantarlo ―dijo Higlin antes de beber de su cerveza negra que le dejó los bigotes empapados con espuma.

―No, muchachos, esa niña lo venció.

―Lo que tú digas, Dorin, ¿y qué pasó con el tesoro?

―Esa es otra historia, muchos quisieron reclamarlo.

―Se libraron batallas en la Montaña Roja, ¿eh?

―Se dice que quienes morían se levantaban por estar presos de una maldición y seguían luchando contra los vivos hasta matarlos también.

―Esa es una historia de fantasmas, Dorin, ¿quién podría creerse algo así?

―¿Y por qué nadie más subió a la cima de la Montaña Roja, Torun? ¿Qué es lo que los detiene en ir a buscar esas monedas y lingotes de oro, además de piedras preciosas? Está claro que ya nadie más ha subido porque quienes lo hicieron nunca regresaron.

―Creo que esta ha sido mi última cerveza en la noche, muchachos ―anunció Higlin mientras se levantaba toscamente de la mesa y caminaba a la salida―. Mañana tengo que emprender un tedioso viaje a Lassiev y no quiero tener resaca.

―Yo también me retiro ―dijo Torun―. Fueron unas historias muy interesantes, Dorin, pero la próxima cuéntate algo que sea cierto, ¿eh? ―soltó un hipo y luego se marchó riendo sin parar hasta subir las escaleras que lo llevaban a su habitación.

Dorin se quedó mirando fijamente su jarro de cerveza mientras pensaba en esa fatídica noche en la que subió a la Montaña Roja con un grupo de aventureros y solamente él regresó con vida a la ciudad minera de Kramôd.

―¿Otra cerveza, Dorin? ―le preguntó el tabernero al acercarse a su mesa.

―Creo que ya bebí demasiado, Brenan, otro día quizás… ―dejó la paga sobre la mesa y tambaleándose se retiró por la puerta principal.

Publicado la semana 55. 11/01/2021
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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Relato
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II
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