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José A. Guerrero

Fénix

Aclaración: Estos versos pertenecen a Valtpier Lamond, uno de los bardos más reconocidos de Lutheia y con el que la protagonista de la saga que he escrito hace un par de años tiene un encuentro casual en la Plaza de la Fuente de la ciudad de Palitts.

 

Un ave de fuego se columpia entre las montañas del horizonte, unas montañas con cúspides nevadas que se derriten ante su presencia, y de allí se forjan los diversos ríos del reino dominante. Mientras que reyes de un linaje dicen ser herederos de su esencia.

¡Qué infame realidad es la que te rodea, oh, magnífica ave, qué triste es que te hayan esclavizado unos hombres tan estúpidos! Sorprendente bestia inmortal que desde las alturas todo lo ve, por favor dile a los niños qué hay más allá del bosque tupido.

Un ciego en medio del desierto puede ver más que la vacía e insonora oscuridad, mientras que tus llamas a un vidente que se cree superior a ti, lo encandilan. La luz que tu cuerpo genera, posee una insondable y perpetua vitalidad, y solo aquellos que te ven como un símbolo de poder la celan.

De ti ya no quedan restos corpóreos, solo los vestigios de tus recuerdos. Recuerdos que cada día se vuelven más difusos en la mente de los hombres, y que con cada noche que pasan frío, cada vez más se dan por aludidos. Un día regresarás de donde te hayas ido, y todo será fuego cuando tu ira te cobres.

Publicado la semana 46. 09/11/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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Género
Poesía
Año
I
Semana
46
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