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José A. Guerrero

Las cenizas de mi vida. Cap. I

Aclaración: Todos los fragmentos de Las cenizas de mi vida forman parte de lo que alguna vez escribió Laynna Rhioren, maestra fundadora del gremio de magos Cenizas de Fénix. De un primer momento tuvo la intención de dejar plasmados con tinta sus conocimientos en una de las ramas de la magia elemental para la que tenía afinidad, sin embargo no pudo evitar escribir sobre gran parte de sus afectos.

 

Si estás leyendo lo que escribí es porque estás interesado en ser un elementalista de fuego, si es que ya no lo eres. Solo para que lo sepas, a mí me costó mucho averiguar cuál era mi afinidad mágica, solo lo supe gracias a una vidente que estuvo de paso en Clembridge, la pequeña ciudad lacustre de la que yo provengo, ella me habló de que veía fuego en mi futuro. En aquel entonces nunca entendí a qué se refería con eso, hasta que pasó un tiempo y en una de las travesías en las que me aventuraba para conocer Lutheia, llegué a Thir’maho. Primero un sujeto con un capglass me habló de que yo poseía maná, luego un rastreador del gremio Tres Corazones se puso en contacto conmigo para que me les uniera, por supuesto que lo rechacé. No tenía ningún tipo de intención de convertirme en una maga, aunque ese asuntillo de que era una poseedora de maná me inquietaba bastante, así que me alisté en el Círculo de los Arcanistas, donde recibí, al igual que todos los magos errantes que van allí, una sutil explicación de cómo funcionaba el maná con propiedades arcanas. Me explicaron los tipos de magos que existían, ya sean los arcanos, los naturalistas, o los elementalistas; luego me instruyeron en todo lo que refería al desarrollo de una afinidad mágica y el proceso correcto de lanzar un hechizo. Puedo decir que en aquel entonces no estaba del todo entusiasmada, mucho menos lo estuve cuando pasaron días, semanas y meses en los que me entrené arduamente para intentar aprender por mí misma cuáles eran mis habilidades, pero nada surtió resultado. «Veo fuego en tu futuro, niña», me había dicho la anciana vidente que visitó mi ciudad natal hacía un par de años atrás, no lo entendí en su momento, pero cuando acababa de leer un grimorio de un mago naturalista, recordé su rostro lleno de arrugas. Así que lo comprendí lisa y llanamente, lo mío era el fuego. No sé cuál sea tu situación, si es que lo sabes o no, o si simplemente lees mi grimorio porque te gustaría serlo, pero lo que pretendo enseñarte, no es ni más ni menos que lo básico. Preferiría no explayarme en la simplicidad que refiere a lanzar un hechizo, así que daré por sentado de que eres un portador de maná que ya sabe cómo funciona la respiración, concentración y pronunciación de runas. Aunque respecto a lo último no seré una desgraciada que te deje a la deriva, ya verás que te acompañaré hasta el final. Dicho esto solo puedo decirte que te lo tomes con calma, porque conmigo tendrás jornadas agotadoras si es que puedes llegar a ser un mago elementalista de fuego.

Creo que ya he hecho una pequeñita introducción de asuntillos personales en lo que compete a la magia y cómo llegué a enterarme de mis aptitudes como maga, no quisiera hacer una autobiografía ni una novela de lo que he vivido, como dije antes intentaré que este grimorio sea uno común y corriente, aunque no puedo prometerte nada. Como todo grimorio, los hechizos con sus respectivas runas son una constante en cada una de las páginas siguientes que verás a partir de esta, pero al igual que lo que he aclarado al comienzo de lo que has leído, yo me tomaré ciertas libertades para explicar cómo, dónde y cuándo empecé a emplear encantamientos que estuvieran explícitamente conectados al fuego. Vale comentar que como todo buen mago, la afinidad arcana es una constante en mí, con esto quiero decir que también me he especializado en los hechizos básicos que estuvieran arraigados a la materia ya mencionada. Para resumirlo, también sé lanzar correctamente encantamientos como la levitación o la invisibilidad, solo que no pienso explicar nada que tuviera que ver con artes arcanas. Si sientes curiosidad, te recomiendo que leas los grimorios de Wayran el Arcano, o los de Hilderoy Lothdark, o puede que también Melina Strauss pueda serte gran ayuda; cualquiera de los hechiceros que te he mencionado son grandes maestros en lo que refiere a las artes arcanas.

Regresando al tema central de mi grimorio, que es la especialización en elementalismo de fuego, quisiera que comencemos con el primero de los hechizos que aprendí, yo lo llamo «encendedor». Para comenzar debes aprender a pronunciar las dos runas que puedes ver dibujadas en el centro de la página, que son «fyr» y «gol». Para interpretarlas en la lengua común, puedo afirmar que la primera se pronuncia «ashi» y la segunda «logg», lo que significa que para lanzar el encantamiento «encendedor», solo hay que decir «ashi’logg». Antes de que lo intentes, ten en cuenta la respiración, luego extiende los dedos índice y medio de cualquiera de tus manos y por último ocupa toda tu mente en tratar de liberar tu maná a través de ellos. Si todo marcha tal y como debe ser, en la punta de los dedos que involucres en el lanzamiento del hechizo, una llamita parpadeante debe posarse sobre ellos. Si es la primera vez que estás a punto de lanzar un encantamiento de esta índole, ten cuidado de no tener cerca tu cabello o la manga de la túnica porque podrías llegar a incendiarla. Sé lo que estás pensando: ¿Mi vida puede llegar a peligrar si no controlo mi maná? Sí, es la respuesta. Aunque el hechizo «encendedor» es muy dócil y fácil de maniobrar, no hay ninguna runa en particular que pueda llegar a provocar que tu cuerpo se calcine. Si acaso temes por la punta de los dedos que están involucrados en el hechizo, solo déjame decirte que si los separas, el fuego se disipará inmediatamente. Además solo para que sepas, si en verdad tienes aptitudes para el elementalismo, no tienes nada que temer, en caso de que no las tengas sería mejor que tengas cuidado o podrías llegar a resultar herido de gravedad.

El hechizo «encendedor» por más que yo le haya dado ese nombre no es de mi autoría como bien sabrán, aunque para serles sincera la inmensa mayoría de los que dejé escrito en este grimorio no son míos. Solo he desarrollado un par de hechizos elementales de fuego a los que sí les di vida por mi propia mano modificando runas de hechizos preexistentes. Cuando me di cuenta que lo mío era el fuego, todavía seguía vagabundeando por Thir’maho, así que corrí a la biblioteca pública y busqué todos los grimorios que sean de elementalistas de fuego. Algunos eran brillantes, demasiado brillantes, sobre todo los discípulos de Lethiara Waendël la Elementalista Suprema, como así bien ganado tiene su nombre. Entre ellos puedo mencionar a las gemelas Nash, Ushiora y Ashiara; Melbyn Qiuff y Kamblyn Styff, ambos de Wunregan; y por último al famosísimo Ferelas Asthäl, también conocido como «Pae’lyris raldranis’ill», que en la lengua común sería «El amigo de los espíritus astrales». Una vez que me hice con los grimorios de esos eruditos del elementalismo, comencé a ojear cada uno de los hechizos que había para poder desarrollar, pero para mi desgracia que todavía era demasiado joven y estaba poco instruida en la traducción de runas del «magi», me tomó diez veces más tiempo que el que les tomará a ustedes aprender de mí. La razón era demasiado obvia, los jodidos eruditos del elementalismo daban por sentado que quien leería sus grimorios eran tan sabios como ellos como para poder interpretar las cientos de runas que había por todos lados. Pobre de mí, ¿no? Debí tomar todos los tomos de traducción de runas habidos y por haber para poder leer una sola página, lo peor era que debía encontrar la sección en que estuviera en la lengua común, ya que al proceder de la Era Antigua todos tenían el idioma propio de la raza de la cual procedían.

A lo que iba era que el hechizo «encendedor» lo hallé en el grimorio del simpático gnomo Melbyn Qiuff. Lo de simpático es una ironía, ya que lo llamaban Melbyn el Antipático, hay quienes dicen que nunca sonrió en toda su vida. En fin, el gnomo malhumorado del que recomiendo que lean su grimorio: «Bi-elementalismo gnómico», fue el segundo de todos los magos elementalistas que existieron en poder desarrollar la capacidad de manipular dos elementos, en su caso el fuego y la tierra. No creo que haga falta mencionar que la primera en lograr hasta la última de las proezas que puede llegar a realizar un mago elementalista, fue Lethiara Waendël. Aunque ella nunca fue muy afín a la escritura y la verdad es que yo tampoco lo soy pero hago lo que puedo, así que sépanme entender cuándo hagan una crítica de lo que leen de mí.

Publicado la semana 40. 28/09/2020
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Fantasía , En cualquier momento
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