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José A. Guerrero

Relatos de Lutheia: Sirena

Las aguas del mar hacían que viéndolo desde abajo su figura se vuelva difusa y borrosa. Cuando finalmente se decidió a asomar la cabeza en la superficie, vio que el pescador se hallaba mirando en una dirección en la que las gaviotas revoloteaban en torno a los restos flotantes de alguna criatura que fue víctima de los tiburones.

Ella no les temía, en más de una ocasión la persiguieron pero logró nadar mucho más rápido y alejarse lo suficiente para que desistieran de querer atraparla.

―No has tenido suerte hoy, ¿no? ―se atrevió a preguntarle al hombre que se encontraba tomando el timón de su pequeño bote.

―Creo que ver a una sirena es señal de que mi suerte ha cambiado.

―¿Seguro? ¿No me temes? Porque hay muchos que sí lo hacen.

―Solo son necios y cobardes que confunden la belleza natural de las hijas de Osaria con esos engendros de la brujería que creó Quorttan.

―Los nagas alguna vez fueron seres muy bellos, ¿sabes?

―Tonterías, escuché esas fantasías de quienes quieren hacernos creer que no salieron de algún caldero chorreante de sangre.

―Se nota que no haré cambiarte de opinión, ¿eh? ¿Cómo te llamas?

―Ralen ―contestó e hizo silencio antes de desviarle la mirada.

―Se supone que deberías preguntar por el mío.

―No estoy interesado en saberlo.

―Eso me hirió profundamente, ¿no quieres nada conmigo?

―Ya conocí a una de tus hermanas y me rompió el corazón.

―Eso es lo que solemos hacer, ¿no?

―Lamentablemente sí, ella se llevó a mi hija.

―Deberías saber que es un proceso natural que atraviesan todas las que alguna vez abandonamos esta forma para poder aparentar ser como sus mujeres.

―A mí nunca me interesó ninguna mujer hasta que la conocí a ella.

―Que tu corazón sane algún día, Ralen. Adiós…

La vio sumergirse en las aguas calmas del mar y nunca más volvió a verla.

Publicado la semana 30. 21/07/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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Género
Relato
Año
I
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