21
José A. Guerrero

Relatos de Lutheia: Halwari

Halwari orinaba bajo la sombra de un árbol mientras pensaba en que debía desollar un oso negro para hacerse una linda capa con su piel. El invierno pronto llegaría y su abrigo anterior ya había quedado completamente inservible en la ocasión que debió enfrentarse a cuatro leones de montaña que lo sorprendieron mientras dormía. En aquel entonces Bakira había salido en busca de alguna presa de la cual alimentarse, o de lo contrario si hubiese estado a su lado jamás se habrían atrevido a acercársele.

Estaba regresando a la fogata en la que había dejado junto al fuego una rata que cazó con mucha suerte y de casualidad, cuando oyó un par de risas cerca del morral en el que estaba gran parte de sus pertenencias de valor.

―¿¡Qué creen que hacen!? ―rugió saliendo de entre unos arbustos.

―¿Un trol? ―dijo un calvo soltando una carcajada al verlo.

―¿No crees que estás demasiado lejos de tus tierras, amigo? ―dijo un tuerto.

―Dejen mis cosas ahí y lárguense, no les gustaría verme enojado.

―¿Es que estás más ciego que yo? ¿No ves que somos cinco?

―Lo volveré a repeti una vez más: ¡Dejen mis cosas y lárguense ahora mismo!

―¿Te crees valiente porque tienes un arco y una flecha en la mano? ―dijo el más joven de los bandidos―. Deberías ser más sensato, trol, antes de que pudieras llegar a tomar una segunda flecha ya te habremos matado, ¿no lo entiendes?

―No le den más explicaciones, no se las merece ―dijo un barbudo en el momento que quitaba de su vaina un puñal―. Matémoslo de una buena vez.

―Sí, sería mejor que… ―comenzó a decir el calvo cuando hizo silencio al ver que de entre los arbustos salía una tigresa de tamaño descomunal.

―Esta es su última oportunidad de salir de aquí en una pieza ―dijo Halwari mientras sonreía al ver rugir a Bakira―. ¡Váyanse ahora mismo! ―un nuevo rugido hizo que dejaran caer sus armas para finalmente salir corriendo. Se precipitó hacia su morral para ver que no le faltara nada y cuando descubrió que no estaba su bolsita del dinero insultó a sus madres y gritó―: ¡A ellos, Bakira! ¡Que no escapen!

Cuando ya no le faltaba nada para alcanzarlos, oyó el relincho de unos caballos y lo último que vio fue cómo los bandidos galopaban hacia el sur por el camino Real.

Publicado la semana 21. 18/05/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
21
Ranking
3 240 0