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José A. Guerrero

Relatos de Lutheia: Anciano

Salió al exterior con un viejo morral de cuero que encontró en un armario de la cabaña, estaba decidido a abandonarla. Llegó a suponer que todo lo que estaba viviendo no era más que prueba en la que debía demostrar su valía y su instinto de supervivencia. Pero no dejaba de ser una de las tantas teorías que llegó a formular en pos de querer averiguar qué fue lo que realmente ocurrió.

Cada pisada que daba iba acompañada del sonido metálico de unos trastos de cocina que llevaba en el morral para un futuro uso en medio del bosque. Caminó por no menos de dos horas hasta que finalmente arribó al sendero que su padre frecuentaba para comerciar con los mercaderes de alimentos que iban al norte. No sabía a dónde ir, miró al sur y observó cómo se acercaba un carro tirado por un par de caballos negros. Un anciano con una espesa barba rala plagada de canas detuvo a los caballos mientras se quedó mirando al niño sintiendo mucha curiosidad.

―Qué extraño ver a alguien a mitad de este camino, ¿qué haces aquí?

―Busco a mi padre, ¿usted lo ha visto? Es el doble de alto que yo, tiene mi color de pelo y también barba, aunque no como la de usted, es mucho más corta.

―Me temo que no he visto a nadie con ese aspecto. ¿Cómo te llamas?

―Azthorius.

―Es un nombre que impone respeto.

―¿Tan raro es?

―En los setenta y siete años que tengo jamás lo había oído. ¿Cómo se llama tu padre? Quizás si tiene un nombre extraño puede que sepa quién es.

―Falldragath.

―La verdad es que jamás había oído ese nombre, se nota que no son de Rekkan. ¿Acaso sabes de dónde provienen exactamente?

―No tengo ni idea, pero yo sí soy de Rekkan. Vengo de allá ―señaló la arboleda que tenía detrás―. Mi hogar está yendo hacia allí.

El anciano se quedó mirando los árboles desconcertado, había oído historias de un cazador que vivía en ese bosque y comerciaba con los mercaderes a mitad del camino que llevaba a la Ciudad de Plata.

―No conozco personalmente a tu padre, pero me han contado historias sobre él.

―¿Sabes si quienes te hablaron de él podrían decirme dónde está?

―La verdad es que no lo sé. ¿Hace mucho que no lo ves?

―Creo que hace unos días llegó a cumplirse un mes.

―¿¡UN MES!? ¿Has vivido solo en el bosque durante un mes? ―Azthorius asintió sonriente―. Yo jamás hubiese durado un solo día en un lugar tan peligroso, se nota que sabes arreglártelas por tu cuenta y que la suerte ha estado de tu lado. Podrías seguir buscando a tu padre en la Ciudad de Plata, ¿te gustaría acompañarme? ―volvió a verlo asentir―. Entonces sube al pescante, puedes dejar tu morral en la parte de atrás. Mi nombre es Odvier Remos, es un placer conocerte, Azthorius hijo de Falldragath.

Publicado la semana 16. 13/04/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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