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José A. Guerrero

Relatos del Nexo: Libertad

La profundidad de la mina parecía insondable a medida que ellos ingresaban sosteniendo lámparas de aceite para iluminar el sinuoso camino que tenían por delante. Había carros llenos de minerales que muchos de los recién llegados no lograban identificar, dado que el oficio de minero nunca les fue familiar y desde su llegada al archipiélago con la esperanza de aventurarse en la búsqueda del tesoro del Rey Gris, jamás creyeron que acabarían convirtiéndose en meros esclavos de las Amazonas.

Pasaron horas picando los muros oscuros que goteaban un fluido similar a la sabia de un árbol, pero que a diferencia de esta última era muy tóxica y corrosiva, como si se tratara de un ácido mineral que solo se podía hallar en lo más profundo de las características rocas que conformaban la isla de las Lanzas. Los pobres recién llegados se dieron cuenta que no debían tocar dicha sustancia cuando a uno de ellos comenzó a corroerle la piel de una mano, provocando así que gritara con desesperación. Ese fue el triste final que le deparó a uno de ellos, ya que cuando uno de los mineros más experimentados trató de cortarle la mano para que el daño no se extendiera a lo largo de su cuerpo, fue demasiado tarde.

Unos sujetos que eran parte de un numeroso grupo conocido como los Almas Vendidas, ya que realizaban un servicial desempeño hacia las Amazonas con tal de tener beneficios a lo largo de la agotadora vida de esclavitud que tenían por delante, buscaron un carro que estuviera vacío y le ordenaron a un par de mineros que llevaran el cadáver a la costa para que los cangrejos se encargaran de él. El resto de los hombres que fueron compañeros de aventuras del fallecido continuaron ejerciendo con su tarea de mineros, debido a que si se mostraban reticentes a proseguir, no solo los azotarían hasta que les sangrara la espalda, sino que también podrían llegar a ser entregados a las Amazonas para que se diviertan torturándolos de la forma más dolorosa posible.

Cuando su turno en las minas acabó, todos los hombres que se encontraban exhaustos fueron forzados a ir a la costa, donde los aguardaban los botes que los conduciría a los navíos que finalmente los llevaría de regreso a la isla del Sol, como así es llamado el territorio que es habitado únicamente por esclavos y que a su vez es gobernado por los Almas Vendidas y en menor medida por algunos grupos que adhieren a diferentes religiones tribales que se han desarrollado en Arlass.

En el barco que era capitaneado por un grupo de Amazonas hubo un sorpresivo motín llevado adelante por los aventureros devenidos a esclavos. Allí muchos de ellos le perdonaron la vida a las Amazonas, pero al haber tanto odio por parte de los demás hacia sus amas, perdieron el control y todas las mujeres fueron asesinadas y arrojadas al mar. Ese mismo destino les deparó a los Almas Vendidas pese a que rogaron piedad.

Quienes iniciaron con su aventura desde las Tierras del Amanecer teniendo los detalles de la historia del pirata conocido popularmente como el Rey Gris, se hicieron con el poder del navío y desistieron de continuar con la búsqueda. Saboreando lo que era la libertad nuevamente, trazaron curso hacia las Tierras del Ocaso…

Publicado la semana 13. 23/03/2020
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Fantasía , En cualquier momento
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