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José A. Guerrero

Relatos del Nexo: Bárbaros

Cada uno de los soldados imperiales del ejército que marchaba al lejano Norte, sabía que era muy probable que ni bien cruzaran la cordillera montañosa, los enfrentamientos con los Bárbaros se repetirían constantemente.

El terreno rocoso y empinado por el que transitaban iba a servir como factor sorpresa, dado que esa fue una de las estrategias que ideó el Emperador cuando se propuso comenzar una nueva campaña de conquista.

En el transcurso del viaje pudieron apreciar la vida silvestre que se mantenía totalmente ajena e intacta a los desarrollos urbanísticos que fueron poblándose a lo largo de la cadena montañosa para mantener la posición territorial de diferentes sitios que otrora pertenecieron al más acérrimo y próximo enemigo del Imperio Dalaryn.

Las tropas se detuvieron a recobrar el aliento, dado que caminar a grandes alturas era muy agotador. Al no haber demasiado espacio dónde hacer sus necesidades, los que tenían las vejigas llenas lo resolvieron aproximándose a un barranco. Cuando un par comenzaban a desatarse el cinto del que les colgaba su espada y su puñal, una lluvia de piedras cayó sobre ellos. Muchos vieron cómo sus hermanos de armas caían al precipicio al perder el equilibrio o simplemente quedaban inconscientes por un contundente golpe sobre sus cabezas. Al alzar la vista para apreciar de dónde los estaban atacando, lograron ver cómo los Bárbaros del Norte utilizaban enormes hachas de dos manos, almádenas o incluso sus propios cuerpos para provocar que grandes rocas cayeran rodando por toda la pendiente y los aplastaran.

―¡Arqueros! ―rugió uno de los hombres que estaba a cargo del ejército. Cuando vio cómo cinco de sus hombres eran arrollados por unas enormes piedras, hizo una mueca y se mostró temeroso de tomar otra acción―. ¡Maten a esos hijos de puta! ―pero ninguna flecha llegó a acertar en los nimbalus, dado que lograban ocultarse ante la lluvia de proyectiles y ni bien lo hacían seguían arrojando piedras de gran tamaño.

Por más que el ejército imperial tuviera una amplia mayoría de hombres bajo su cargo, los Bárbaros del Norte eran más inteligentes al correr con la ventaja de encontrarse muchos metros más por encima de ellos. Al pasar los minutos la batalla demostró que los nimbalus se aproximaban cada vez más a una amplia victoria, lo cual desmoralizó a sus enemigos hasta tal punto que cuando uno de los capitanes fue aplastado por una inmensa roca que no dejó más rastros de él que un charco escarlata, los hombres que seguían las órdenes del Emperador comenzaron a emprender una agónica y desesperada retirada, oyendo con terror los bramidos de los Bárbaros que comenzaron a descender por un camino empinado para combatir cuerpo a cuerpo con ellos.

Publicado la semana 12. 16/03/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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