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José A. Guerrero

Relatos del Nexo: Cocinera

Era una noche fría como todas las que transcurrieron a lo largo de ese otoño en la ciudad de Nimbali. Desde unas callejuelas sucias podía verse cómo provenía del interior de una precaria vivienda, una tenue y cálida iluminación que era emanada por una vela solitaria ubicada sobre una mesita al lado de una cama maltrecha.

―Agua, por favor… ―dijo el hombre que se encontraba sobre el jergón de heno.

―Aquí tienes, padre ―se le aproximó con mucho cuidado de no derramar nada sobre las sábanas y con delicadeza posó el vaso de metal sobre sus los labios.

―Gracias ―soltó un quejido y volvió a reposar su cabeza sobre la almohada―. Ya sabes que mi hora de partir está muy próxima. Esta maldita enfermedad…

―Lo sé y quiero que sepas que jamás perdonaré a esos hijos de puta lo que nos han hecho. Esta mañana me llegó la carta del jefe de cocina del Rey, me ha dado el puesto de asistente que tenía vacante. Sabes lo que eso significa, ¿no?

―No quiero que vengues la muerte de tu madre ni la mía. Quiero que vivas una vida plena y feliz al lado de esa mujer que amas.

―Ella puede esperar. No me interesa seguir viviendo y mirar para otro lado cuando sé que lo que les hicieron quedará impune…

―Por favor, no quiero que… ―se aferró fuerte de la mano de su hija, se tomó el pecho al sentir un dolor muy profundo y cerró los ojos para no volver a abrirlos jamás.

―Que en paz descanses, padre ―dijo llorando de forma desconsolada mientras le besaba la mano que todavía seguía sosteniendo―. Yo me encargaré de ellos ―tensó la mandíbula por toda la impotencia y el dolor que sentía, luego entrelazó con fuerza los dedos de su padre con los suyos―. Juro que no descansaré hasta que todo su linaje desaparezca de nuestro mundo.

Publicado la semana 11. 09/03/2020
Etiquetas
Fantasía , En cualquier momento
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Género
Relato
Año
I
Semana
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