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Humbert Monroe

Tarde de Rock

Los músicos subieron a la tarima y tomaron los instrumentos, la tarde apenas comenzaba. En el lugar nos encontrábamos cientos de jóvenes. Con cuatro golpes seguidos de baqueta,  el baterista dio la entrada al resto de la banda y comenzaron a tocar. El ritmo era rápido y pesado, la voz gutural del cantante parecía salida de ultra tumba. Pronto se formó un pogo que fue creciendo. La canción duró aproximadamente un minuto, la banda agradeció por la energía de los rockeros y aclaró que pronto volverían al escenario, que se encontraban probando el sonio.  Luego inicio el toque, con una  banda compuesta  por mujeres y con ellas los sonidos estridentes que animaron la escena. Era la primera vez que asistía a un concierto de rock.  Mi amigo Santiago tenía más experiencia en este tipo de eventos musicales y me había invitado. Muchos de los rockeros pasaban y me observaban desafiantes, esto me incomodaba bastante. Santiago notó mis nervios y me sugirió que me calmara. El olor a hierba me tenía mareado, de nuevo el pogo fue creciendo al ritmo de la música. Santiago me pasó una pastilla y me indicó que era para el mareo, que la tomará tranquilo, que eso me pondría en un estado de absoluta calma. La pastilla realmente no funcionó, llevo tres semanas con la angustia de  pensar que mis familiares puedan perder la esperanza de que yo me recupere y no vuelvan a visitarme, quiero salir  pronto de este maldito estado de coma y sobre todo no quiero escuchar más esa banda de rock que desde aquel día no para de tocar.  

 

Publicado la semana 51. 19/12/2020
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