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Humbert Monroe

Imagen.

A su estudio fotográfico llegó por recomendaciones de diferentes artistas que dieron fe de su profesionalismo a la hora de retratar figuras públicas. El riguroso comerciante lo buscaba con el fin de contratarlo para un trabajo en su casa, el cual consistía en hacer un álbum de imágenes de su mujer, que se encontraba en pésimo estado de salud. El hombre insistía en que ella aún podía ser la imagen publicitaria de la empresa de cosméticos que el mismo lideraba.

La suma de dinero que le ofreció aquel sujeto, hizo que aceptara sin reparo alguno el encargo. El empresario solo exigió que las fotos que lograra de la ex modelo, fueran retocadas y presentadas como si en los últimos años la adversidad no la hubiera golpeado.

Esa misma tarde se dirigió hasta la casa del empresario para comenzar con las sesiones de fotos. Al entrar a un salón grande que hacía las veces de biblioteca, bordeada de pared a pared por cientos de libros, pudo divisar a la mujer sentada en un sillón de cuero.  Fue entonces cuando reconoció con dificultad a la que hace tan solo tres años atrás había logrado estar en la portada de revistas de moda en todo el mundo.

Enseguida desplegó equipos, conectó luces y pensó que aquel espectro de mujer daba la sensación de que alumbraba en su palidez y que sería poca la iluminación que utilizaría en aquella sesión. La mujer sin pronunciar palabra, soltó su cabello y mostró una sonrisa fingida que dejo ver lo disparejo y filoso de sus dientes. Era obvio que ella no se encontraba bien y pensó que podía estar mal de salud mental o que había caído en el pozo más profundo de las drogas.

Lo único rescatable que observó en todo su ser eran aquellos ojos que aún conservan el brillo de años atrás. Empezó a fotografiarla y le pidió sonreír si abrir la boca, enseguida algunas lágrimas aparecieron en su rostro. Se hicieron muchos cambios en el vestuario y las poses hasta encontrar el ángulo perfecto, a sí transcurrieron más de seis horas.

Antes de que el fotógrafo abandonara la casa, la mujer le habló, le dijo que todo lo que ella había logrado alguna vez, reconocimiento, fama, dinero, amigos y demás hoy no tenían la más mínima importancia que su vida era un infierno que pronto abandonaría. El hombre la escucho atentamente mientras recogía sus equipos, la observó sin hacer comentario alguno y partió del lugar.

Ya en el estudio el artista tomó cada imagen y empezó a retocarla, tenía la sensación de estar dando vida a un cadáver. Le parecía ridícula y a la vez triste aquella  esa historia que la modelo que algún día fue la diva del momento ahora le confesara semejante atrocidad.  Pensaba también en la vileza del marido al hacerla trabajar para él sabiendo el estado en que ella se encontraba.  Era obvio que aquel tipo no sentía ni siquiera compasión por ella.

Cuando el empresario observó el trabajo, dio unas últimas indicaciones y se envió a imprimir toda la publicidad para el lanzamiento de una nueva línea de labiales. Como era de esperarse, fue todo un éxito, la empresa más grande de cosméticos mantenía la imagen de su modelo estrella y de nuevo los medios de comunicación apostaban por la marca. En el lanzamiento ella no estuvo presente, su salud se agotaba con el paso de los días. Unas semanas después de aquel evento, falleció en su casa. El esposo aprovecho el suceso para dar un sentido discurso sobre la perdida de la mejor modelo de la marca y la ausencia de su amada esposa a la vez, todo esto lo dijo haciendo una pequeña invitación a comprar el producto en memoria de la mujer que adorno con su belleza miles de pasarelas.

La muerte de la modelo aumento las ventas del producto como era de esperarse. Al cabo de tres meses, el fotógrafo observaba desde el balcón de su apartamento una valla con la imagen de la ex modelo que  empezaba a desteñir sus vivos colores,  solo quedaban en firme el azul de sus ojos que parecían observarlo. En ese mismo instante recibió una llamada del empresario que le anunciaba que necesitaba un nuevo trabajo fotográfico ya que se había casado con la que sería la nueva imagen de la Casa Labbiel.

 

Publicado la semana 39. 26/09/2020
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