12
Humbert Monroe

Tercer Milenio

Se le veía siempre sonriente, cuando abordaba el transporte masivo. Soportaba pisotones, codazos, empujones, malos olores  e insultos. Observaba a las personas como figuras caricaturescas que le divertían en su recorrido. Se ponía sus audífonos, la música le brindaba colores a sus pensamientos. Cada vez que subía un pasajero, lo observaba  de pies a cabeza  y soltaba grandes risotadas, pero en seguida se distraía en sus soliloquios. Después de un tiempo  de recorrido y al llegar al portal del Norte, el efecto de los ácidos empezaba a desaparecer. Entonces se tornaba seria.  Se encontraba con las caras de hombres y mujeres que a menudo son feas hasta la repugnancia.Se le veía siempre sonriente, cuando abordaba el transporte masivo. Soportaba pisotones, codazos, empujones, malos olores  e insultos. Observaba a las personas como figuras caricaturescas que le divertían en su recorrido. Se ponía sus audífonos, la música le brindaba colores a sus pensamientos. Cada vez que subía un pasajero, lo observaba  de pies a cabeza  y soltaba grandes risotadas, pero en seguida se distraía en sus soliloquios. Después de un tiempo  de recorrido y al llegar al portal del Norte, el efecto de los ácidos empezaba a desaparecer. Entonces se tornaba seria.  Se encontraba con las caras de hombres y mujeres que a menudo son feas hasta la repugnancia.

Publicado la semana 12. 18/03/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
12
Ranking
0 75 0