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Indigo_Dolphins

Sendero perdido

Cuando tenía once años, me perdí en el bosque.

Era un bosque pequeño y cercano a la casa, al que iba a menudo. Me gustaba. Me sentía bien allí. Me gustaba el suelo blando, el olor del musgo, el aire tibio que parecía aliento. Era como estar dentro de un órgano; un pulmón o tal vez un páncreas. Me gustaba el murmullo húmedo de las hojas y el batir de unas ramas contra otras, como huesos. Yo sabía que los árboles hablaban entre sí de ese modo, corrían la voz de que alguien ajeno había entrado en su reino, clap, clap, clap, ya está aquí. Y luego, clip, clap, clop, no la perdáis de vista.

Yo quería dominar su lengua y decirles que no tenían de qué preocuparse. Clip, clip, clap, soy amiga, dadme la bienvenida, pero el sonido que producían mis rodillas descarnadas al chocar no era lo bastante fuerte para ser escuchado por las copas monstruosas de los castaños, los racimos blancos de abedules o los robles de hojas escarlata. Entonces, me tumbaba junto a sus raíces y escuchaba con los ojos cerrrados, o jugaba al escondite con rayos de sol o conejos de Alicia imaginarios. Intentaba que el bosque se acostumbrara a mí, que me reconociera. Ser familiar.

No entendí cómo llegué a perderme. Recuerdo no sentir miedo, solo perplejidad. ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo ha podido pasarme?

No tuve miedo ni al ponerse el sol, ni más tarde, cuando se extendieron las sombras. ¿Por qué no logro encontrar el sendero? ¿El bosque juega al escondite conmigo?

Y de prontó, mientras daba vueltas entre los troncos, surgió una claridad y salí.

 

¿Es por eso que no sigo adelante? ¿Todavía confío en encontrar algo? ¿Por eso me aferro a la idea de tu desaparición, en lugar de aceptar que te has ido sin más, que me has abandonado, como dicen todos? Si has desaparecido, debería estar asustada porque no aparece tu maldito camino. Y no lo estoy. ¿Estás jugando también?

Han pasado dos años y sigo buscando un bolsillo oculto en alguna de tus chaquetas que ya no huelen a ti, una carta entre los libros, un hueco en la pared, una señal, un mensaje aunque sea de despedida. La policia no lo entiende, que no te irías sin decir adiós. «Promete que, si algún día dejas de quererme, me lo dirás».

Lo prometimos.

Publicado la semana 45. 08/11/2020
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The Leftovers
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