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Indigo_Dolphins

EVA (fin)

No sabían cómo había sucedido, pero se hallaban en un cuarto repleto de espejos, iluminado por un resplandor rojizo. «Sangre», le susurró la voz a Marco.

Wilson experimentó una especie de ansiedad, un estrechamiento de las vías respiratorias, el mal de altura, no lograba precisarlo. Su imagen a la enésima potencia le mareaba, el aire carmesí le provocaba náuseas.

Eva se materializó frente a ellos, multiplicada hasta el infinito. Les observaba desde cualquier ángulo posible, sin que pudieran precisar cuál era real.

—¡Basta de pendejadas! Dinos de una vez qué es todo esto y quién eres tú —exigió Marco.

—Con lo que habéis visto y lo que sois, ya deberíais saberlo.

Wil se acercó a ella. Quería, necesitaba tocarla. Alzó la mano y palpó la plana superficie. Probó otra vez. El reflejo le sonrió con un leve balanceo. Lo mismo sucedió con las siguientes. Y entonces ella se movió, revelando su posición, y caminó hacia ellos.

—Soy vuestros sueños y vuestras pesadillas. Vuestro deseo más lúbrico y el monstruo más temido, la agitación de vuestras mentes, la musa añorada, la mejor creación. Yo soy vuestra obra maestra.

—¿Qué?

—¡No mames! Ni la escuches, güey, se burla de nosotros.

—Vosotros me creasteis —continuó—. ¿Recordáis todas esas reuniones? ¿Las charlas interminables, sobre la creatividad, la inspiración, el origen de todas las historias? ¿La fuente? Buscabais algo a lo que mirar, donde proyectar vuestros anhelos. De ahí surgí yo y luego me alimenté de vuestros escritos. Crecí, adquirí forma corpórea y empecé a construir todo esto. Lo creamos, juntos.

—¿De qué carajo estás hablando? —preguntó Wilson, aproximándose.

—Llevas meses creyendo que no escribes y no has dejado de hacerlo, mi amor. Para mí. Y Marco también ha estado muy ocupado últimamente, ¿no es así? —Le guiñó un ojo—. Ahora puedo atraer a todas las mentes que quiera.

—¿Para qué? ¿Por qué? —Wil se sentía cada vez más desolado, más cansado.

—Yo también quiero escribir. Desgraciadamente solo puedo inspirar a los demás, no crear por mí misma, por eso necesito que otros lo hagan. Por eso he ideado este lugar.

—¿Qué va a pasar con nosotros?

Ella bajó la barbilla y retrocedió unos pasos. La sonrisa encantadora se transformó en diabólica y cuando volvió a hablar lo hizo muy quedo.

—Al fin estoy completa. Me temo que ya no sois necesarios. Marco —giró el cuello hacia él—, sangre.


 

Publicado la semana 28. 16/07/2020
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