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Ignacievij

Der Staatsanwalt, Capítulo 4 FINAL

Castillo de Corvino, Hunedoara, Gran Principado de Transilvania. Un mes después…

Radu se encamina con dificultad por el largo pasillo que conduce hasta un amplio salón poco iluminado por las antorchas. Apenas llega, los distintos murmullos de los presentes ahí se opacan al ver la figura de Radu aproximarse a su silla.

            –Vaya recuerdito que te dejó esa hispana –alardea la joven de atuendo blanco y franjas azules que cubren casi todo su cuerpo–. Se ve que todavía no cicatriza bien.

            –Un poco más de respeto, por favor, Selena –recrimina un hombre alto y delgado de delineado bigote castaño–. ¡Todos de pie ante el barón Radu Berencsi! Nuestro nuevo líder.

Otra ola de murmullos se deja escuchar, pero de inmediato desaparece apenas unos cuantos se inclinan como señal de respeto.

            –¡Me niego a reconocer a ese niño como líder! –comenta una rasposa voz masculina de entre los asistentes– ¡No tiene la capacidad para liderear!

            –¡Es cierto! –se suma otra persona– ¡Su liderazgo para traer de regreso Nicolaus fue un total fracaso! ¡Hasta su propia gente lo traicionó!

            –¡No dudo ni por un momento que él entrego a Nicolaus a su propia extinción! –señala una voz femenina– ¡Deberíamos ir por Micaela y ese renegado!

            –Esa mujer salvó mi vida –el eco de la tranquila voz de Radu calla a los miembros–. Si a algunos de ustedes no les parece que yo sea el Gran Draconiano, pueden irse y vivir por su cuenta. No habrá represalia alguna. Las puertas estarán abiertas por si deciden volver.

Unos cuantos miembros de esa corte se retiran sin dudarlo; los demás toman asiento. Radu se pone de pie con una copa de cristal en su mano derecha, los otros integrantes lo imitan.

            –Hermanos y hermanas –Radu se apoya sobre la orilla de la mesa–. Nicolaus falleció luchando por sus ideales. Muchos de ustedes harían lo mismo sin dudarlo. Antes de morir en combate, él me encargo guiarlos en todo lo que sea necesario para protegernos entre nosotros.

            –Nosotros confiamos en ti –exclama una mujer rubia de prominentes dientes afilados–. Así como confiábamos en tu hermano. Son los únicos que han mantenido una estabilidad entre los mortales y los que no lo somos.

Los murmullos vuelven a emerger entre los distintos seres; está vez, son sonidos de aprobación.

            –Estamos en buenas manos –exclaman varias voces en el fondo– ¡Inmortalidad para Nicolaus! ¡Larga vida a Radu! ¡LARGA VIDA A LA FAMILIA BERENCSI!

Radu extiende su brazo con la copa en mano:

            –¡Larga vida a ustedes, mis aliados! ¡LARGA VIDA A LA ORDEN DEL DRAGÓN!

La euforia termina y Radu cae sobre su asiento; en seguida, los demás miembros caminan de un lado a otro con distintos papeles en mano.

            –¿Prioridades? –dice Radu al recibir una amarillenta hoja.

            –Aumentaron las tensiones entre los colonos del Cabo Oriental y el Imperio Xhosa –explica un hombre de piel gris y grandes ojos negros–. Se cree que los chamanes, brujos y seres locales participarán en caso de otra guerra. Entre ellos varios errantes.

            –Selena, forma una comitiva y parte para allá lo antes posible.

            –¡A la orden!

            –Antes de que se retire… –interrumpe ese ser de visible dentadura afilada– Nos reportaron actividad de la Casa Cranswell. Aumentaron en miembros por disposición de su tía.

Radu aprieta su nariz con los dedos de la mano izquierda.

            –Selena, procura llegar a un acuerdo con ellos y con los locales; evita el enfrentamiento a menos que sea necesario.

            –Espero que no lo sea… –Selena dibuja una mueca en sus mejillas.

En eso, el mismo individuo de bigote castaño le extiende un mapa frente a él.

            –Los norteamericanos están trasladando oficiales y tropas en pequeñas proporciones a lo largo de la frontera con la Republica de México. Eso sin contar el movimiento de sus navíos.

            –No tenemos mucha información relevante de esos dos países –Radu retuerce sus labios al analizar el mapa–. Enviaremos a nuestro nuevo agente.

            –Con todo respeto, Gran Draconiano –el hombre de fino bigote se reclina preocupado–. ¿Podemos confiar en esos dos después de lo de Cracovia?

            –No te preocupes por eso, Vilhelm. Nuestro nuevo agente es un hombre que sólo busca prestigio y una posición importante… y lo tendrá. Además, estará bien observado en todo momento.

Radu toma un pisapapeles cercano, mismo que resulta ser el arma con la que había sido apuñalado: una daga de obsidiana perfectamente tallada.

 

Aachen, Reino de Prusia, parte de la Confederación Germánica.

Gäst termina de acomodar el papeleo que tenía entre manos para guardarlo dentro en un maletín de cuero. Su pálido rostro luce cansado, pero satisfecho tras cerrar la hebilla del portafolio.

            –¿Emocionada por volver a casa?

Gäst voltea a ver a Corinna quien mantiene su mirada perdida a través de la ventanilla del carruaje.

            –Es difícil de decirlo –Corinna deja de mirar al exterior y se acomoda en su asiento–. Ha pasado mucho tiempo, desde lo de… ya sabes… mis padres…

            –Entiendo. Al menos vengaste su partida; con lo de Brandt y eso.

Corinna logra apreciar el estuche café en el que Gäst guarda unos cuantos bolígrafos:

            –¿Te lo dio Peter?

            –¿Ah? Sí, por supuesto. El sargento… digo, Peter, me lo regaló después de arreglarle una muy buena pensión militar –Gäst analiza la caja cerrada–. No fumo, así que será un buen lugar para guardar mis bolígrafos. Espero poder verlo esta navidad.

            –Lo vamos a ver –Corinna coloca su mano derecha sobre la mano izquierda de Gäst–. Estará bien; sus heridas sanarán más pronto de lo que crees.

Gäst sujeta con delicadeza los dedos de Corinna y esta juguetea con el anillo de su dedo anular.

            –¿Sabes? Radu me pidió que te observara de cerca –Corinna muestra una sonrisa dulce e ingenua–, pero no me imaginaba que tendría que vigilarte tan de cerca.

Gäst le corresponde con una sonrisa, sorprendido al recibir un tierno beso por parte de ella.

            –¡No seas tímido! Ahora somos marido y mujer.

Gäst se quita sus anteojos para repetir el gesto torpemente.

            –Entonces, ¿nuestro viaje a México será nuestro viaje de bodas?

            –Supongo que sí –Corinna mantiene sus ojos cerrados sin despegarse del rostro de su esposo–. Estoy cansada de vivir en lugares fríos. Quiero vivir más aventuras. ¡Conocer cada rincón de este mundo!

 

El Levantamiento de Cracovia, también conocido como la Masacre Galiciana, sirvió como pilar para abolir la servidumbre forzada que imperaba en la Republica de Cracovia, misma que fue integrada al Reino de Galicia. La servidumbre forzada y corvea real dejaron de existir en Galicia hasta 1848. A lo largo del siglo XIX e inicios del siglo XX, los polacos llevaron a cabo diferentes movimientos de resistencia hasta que recuperaron su nación el 3 de noviembre de 1918.

 

El 25 de abril de 1846 comenzó la Intervención Estadounidense en México, dando como resultado la pérdida de grandes territorios por parte de una inestable nación ante los interés expansionistas de otra. En dicho conflicto, participó activamente el Batallón de San Patricio, una unidad militar compuesta mayormente por irlandeses, pero entre sus filas también había alemanes, canadienses, estadounidenses, ingleses, entre otros; mismos que luchaban por un bien común: la libertad a toda costa.

Publicado la semana 43. 25/10/2020
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