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Emeberis

La voz a medias

Arrugas en el alma, torcidas, rebuscadas

ocultas en la penumbra de mis días;

bajo la sonrisa que las crea y les da vida

disimulo una herida tan profunda.

 

Piel que no respira, amarilla piel,

tan cerca del abismo, tan lejos del suelo, el  cielo,

ojos que se agachan y manos que se levantan

si el grito fuera un refugio.

 

Emprendí batallas perdidas

con armas oxidadas y romas,

preso de un espejismo de borrosa valentía

porque había que estar dispuesto a matar.

 

Sin brújula

deambulo por los bajos fondos, turbios,

pupilas brillantes de alimañas sigilosas

salivan por este cuerpo maleado.

 

Las puertas se cierran al paso, ¡cobarde!

aire viciado respiro fuera de mis pulmones,

latidos cansados y lentos,

acarrean a rastras la sangre picada.

 

Camino agrietado, y no me gusta

cargando penas en los bolsillos

tras el horizonte naranja, ese  gigante desvarío

de una íntima condena.

 

Buscaba rosas rojas y encontré pétalos marchitos en las espinas,

dejé las margaritas al pasar,

ahora que  regreso y las busco

ya no están.

 

Solo queda la hierba.

Publicado la semana 45. 08/11/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
45
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