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Emeberis

El Jardín de las Delicias 4.0

Eva Salinas abandona el despacho seguida por las guardaespaldas.

—Avisad a Marta. Voy a salir.

—¿A su cita semanal en el Ritz?

—No, a las Delicias. Quiero llegar a casa cuanto antes.

Marta espera con las manos al volante del Mercedes negro de cristales tintados.

El trayecto es de cinco minutos. Eva lo hubiera realizado gustosamente a pie, hace buena temperatura y no ha anochecido del todo. Respirar aire puro, aire de la calle, como antes, cuando no era la presidenta del Gobierno. Ni lo intenta. Las guardaespaldas no se lo habrían permitido.

Entra en el Palacio de las Delicias apresurada.

—¿Están las niñas despiertas?

Tiene unas ganas terribles de abrazar a las gemelas.

—No señora, se acostaron antes de la hora. Estaban agotadas —dice Rafael.

—Y el señor ¿dónde está?

—En la biblioteca.

Adam de pie, mira por el ventanal del jardín, de espaldas a la puerta. Desprende humo de tabaco por los costados.

—Te has vuelto a olvidar —dice sin girarse.

—No se puede fumar dentro del Palacio. Lo sabes.

—Ni tampoco faltar a la fiesta de cumpleaños de tus hijas.

—He venido en cuanto ha terminado el Consejo Extraordinario de Ministras. ¡No ves como va el país!

Adam se gira. Dos grandes ojeras acentúan sus ojos vidriosos. Tira la colilla sobre la alfombra y la pisotea con la punta del pie.

—¿Y el gobierno de tu casa?

—¿De qué te quejas? Tienes toda la ayuda del mundo.

—Me voy a la cama.

Eva recibe un chorro de aire viciado a tabaco en toda la cara. Tose. Coge aire y resopla. Se fija en el único globo que movido por la brisa, bailotea sin rumbo sobre el césped. Así se siente, perdida, e hinchada.

—¿Quiere salir al jardín? La cena estará lista enseguida —anuncia Rafael desde la puerta.

Eva se desabrocha la americana y se acomoda en la hamaca de mimbre. Ayudada por los pies se descalza y deja al descubierto las marcas de los zapatos en el empeine. En la mesa, a la luz de las velas, una copa de Chardonnay y una bandeja de fruta. Bebe un sorbo de vino y saborea los taquitos de manzana. Dulces a rabiar, como a ella le gustan.

—El Paraíso no está hecho para las mujeres —piensa mientras cae la noche en el Jardín.

Publicado la semana 30. 26/07/2020
Etiquetas
Cuadro del Jardín de las Delicias del Bosco, 1500-1505
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