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Dra. Angela Ziegler

Hay formas más extrañas de entender a la muerte

Tal vez me consideren un ridículo. Tal vez no sea la historia que están esperando leer. Pero esta es mi verdad, esta fue mi experiencia, y el título que le puse no fue porque sí, porque aguante el clickbait, no. Fue todo fríamente calculado.

Corría el año 2007. La Internet se sentía como nueva, al menos para mí. Yo tenía once años y me entusiasmaba la idea de conectar con otra gente por medio de una pantalla. Una de las formas en las que conectaba era con la ayuda de Club Penguin. Para quienes no sepan, Club Penguin fue una plataforma online en la que podías crear tu avatar (en forma de pingüino) y explorar varios lugares, como una pizzería o un iglú, jugar mini juegos y conectar con amigos. Ese era mi pasatiempo favorito, me gustaba dedicarle muchas horas al Club Penguin, y hasta lo disfrutaba jugando solo. Ocasionalmente, mi hermano también se unía al servidor en el que me encontraba y jugábamos un rato, pero él se aburre fácilmente, así que no era algo en lo que pudiera depender. Pero, para mi sorpresa, a pesar de lo poco que mi hermano jugaba en el Club Penguin, descubrió algo que, sea casualidad, coincidencia o destino, me dejó completamente atónito.

Fue un día en el que le estaba comentando algo relacionado al juego, cuando él se acercó a mí y me dijo que había encontrado algo. Inmediatamente dejé de hablar y le dediqué mi absoluta atención. Me dijo que era una información delicada y que tenía que proceder con cuidado. Me enseñó que existía un glitch, una pequeña falla en el sistema de Club Penguin, que consistía en lo siguiente: una vez dentro del juego, uno tenía que ir a la cafetería y sentarse, lo que hacía que tu pingüino se siente en el techo de la cafetería, cosa que no debería pasar, claro. Un lugar escondido, ahora revelado a mí. Pensé en ir corriendo a comprobarlo por mi cuenta, pero se me ocurrió algo mejor.

Cuando uno ingresa a Club Penguin, primero debe elegir el servidor al cual quiere entrar para jugar. La admisión es controlada por la cantidad de gente que está en el servidor, por lo que, si hay mucha gente, las chances de que uno entre serán menores. Pero eso no me detuvo. Mi plan se desarrolló en las siguientes horas de la tarde, las cuales dediqué a recorrer todo servidor al que pudiese entrar y difundir el siguiente mensaje: “vayamos todos a la cafetería a las 7pm mañana en el servidor Snowball”. Lo repetí cuantas veces fueran necesarias para captar la atención, en todos los servidores, en todos los lugares del mapa.

Al día siguiente estaba entusiasmado. No sabía si mi idea iba a funcionar, si la gente realmente se conectaría a la hora y en el lugar que les pedí, yo no sabía y tal vez eso era lo que me ponía más nervioso. Me conecté al servidor Snowball una hora antes, para poder comprobar que la gente estaba viniendo (y porque no daba más de la emoción). Cada vez faltaba menos, y si bien algunos pingüinos iban llegando, no eran demasiados como para diferenciarlo de un día normal en uno de los servidores más concurridos. Pero cada vez faltaba menos. Hasta que se hicieron las 7.

El servidor contaba con una población de cinco estrellas, solamente porque no podía mostrar más estrellas de lo lleno que estaba. Pingüinos de todos los colores aparecían cada vez más rápido y entraban a raudales a la cafetería, todos aguardando mis instrucciones. No lo podía creer, realmente había funcionado. Sin desperdiciar ni un minuto más, les comuniqué a los presentes acerca del glitch y en qué consistía mi plan. Les dije que esperemos exactamente tres minutos y, al cabo, activáramos el glitch.

Y así lo hicieron.

Todos los pingüinos que estaban en la cafetería, ahora estaban en el techo. No sé con exactitud si fue por los códigos de la página web o si la gente de las oficinas de Club Penguin no sabía qué hacer, pero no podían sacarnos de ahí. Por un corto respiro del tiempo, fuimos victoriosos - nada ni nadie nos podía detener.

Pero, por supuesto, todo imperio no está sino esperando su caída. Eventualmente, el servidor se cayó. Nadie pudo entrar hasta dos días después del suceso. Probablemente eso se haya llevado consigo al glitch, aunque no puedo estar seguro con totalidad, puesto que mi cuenta fue cerrada para siempre, y me prohibieron la entrada a Club Penguin de por vida. Pero no me importaba. Sacrifiqué a mi cuenta, y todo lo que había logrado con ella, para pasar a la inmortalidad.

Publicado la semana 9. 01/03/2020
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