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Dra. Angela Ziegler

Si vos entendés lo que pasa en este capítulo, decime, porque yo no tengo idea

Es en serio. No tengo ni la más remota idea de lo que está pasando. Sé que fui al shopping a comprarme los últimos botines ideales para jugar al golf, pero después me dieron ganas de ir al baño y no lo encontraba. Y era como, qué raro, o sea, en un shopping tiene que haber al menos un baño, sino, ¿qué hace toda esta gente? ¿Se aguanta? Yo ni a palos, encima que tengo solo un riñón porque el otro me lo robaron en un viaje. Podés creer, mi maldito riñón. Todo porque no vi el nido de hormigas venenosas en una caminata. Y sí, lo pisé. Al segundo ya era yo el nido entero. Me llevaron volando a urgencias y me dijeron que tenían que operar. Cuando pregunto por qué solo insisten, encima en un idioma que no hablo del todo. Yo pensé mierda, debo estar en las últimas, así que firmé y me operaron. Fijate vos que cuando volví y me vio mi médico de cabecera, le comento lo que pasó y me dice que para eso no hacía falta más que antibióticos y mucho reposo. Yo me quería pegar un tiro, pero acá andamos, con un riñón y pateando.

Igual, yo estaba hablando del baño. Bueno, cuestión, busqué, pregunté a guardias de seguridad, seguí los carteles señalizadores, y nada. Ya me estaba hartando cuando encontré una puerta que parecía la de un baño, aunque poco me importó cuando la abrí a los trompicones y corroboré mi teoría: ante mí, el baño.

Ni lo dudé, corrí hacia el primer mingitorio que vi y alivié a mi pobre riñón. Fue recién en este momento en que me digné a mirar a mi alrededor: antigüedad, humedad y mugre. ¿Será que es un baño descontinuado? Extraño, si es bastante nuevo este shopping. Al menos podrían pasar un trapo o limpiar el espejo, como para disimular. Bah, igual no sé de qué me quejo si yo también suelo olvidarme de limpiar algunos espejos en mi casa. Pero bueno, por ahora quejarse es gratis y eso lo hace más deleitable.

Una vez terminado mi asunto riñonal, puse los brazos en jarra y miré con más detenimiento el baño. Si, un asco. Me acerqué a uno de los baños con puerta y si bien no estaba demasiado sucio, no daban muchas ganas de usarlo. Inspeccioné el resto hasta que abrí uno en el que había un estante como incrustado en la pared. ¿Podés creer que tenía libros? ¿¡Pero cómo vas a instalar una micro biblioteca en el baño público de un shopping!? Realmente me pregunté si no estaba teniendo uno de esos sueños que son bizarros y nada más que bizarros. Aún así me acerqué a chusmear qué libros se alojaron ahí para juntar polvo. Los más grandes eran de astronomía y física cuántica, o sea, encima que venís con expectativas de pasar un buen rato sentado, te lo vas a pasar leyendo esto. Yo me pego un tiro. Pero después, fijate vos, que se iban poniendo más raros los libros conforme pasaba el dedo por los lomos. Después de uno grandote de Stephen Hawking (quien quiera que fuera ese) apareció el título "Cómo Hablar en Delfinés". Fruncí el ceño como símbolo de mi confusión, el cual sólo se acentuó cuando leí el siguiente: "La Historia Completa de la Gran Guerra de los Vampiros". No sé si era una parodia de la saga Crepúsculo o si fue otro más que sacaron. Ojalá que no porque eran un desperdicio de papel. Y el último se llamaba "La Llamada de CthulTÚ: Cómo Conectar con tu Horror Eldrichtiano Interior y Convertirte en Millonario"... Hm, bueno, lo de ser millonario suena bien, pero hay palabras que no entiendo ni puedo pronunciar, así que no. Lo dejé en su lugar, y como ya me había aburrido, salí del baño con intenciones de irme a casa de una buena vez.

Aunque, mis manos se sintieron vacías. Y me doy cuenta que no tengo la bolsa con mis botines para el golf. Creí haberla dejado en el baño, pero después de un rápido vistazo no la veo. Una bolsa mediana de color verde neón. Y ahí sí me quise matar. Onda, ¿cómo perdés una bolsa así de llamativa? Y con lo caros que me salieron, tranquilamente podría haber contratado un patova para que me los cuide todo el día, todos los días. Pero no, acá estoy, con un riñón, sin botines, catorce mil pesos menos y pateando. Mierda. Y ya siento que tengo ganas de hacer pis de nuevo. Carajo mierda.

Publicado la semana 6. 17/02/2020
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En un baño público, medio sucio y medio olvidado.
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