28
Dra. Angela Ziegler

Breaking News

Para ser una joven adulta oriunda de los suburbios de Orgeon, mi vida no era fácil. Sí, tenía un trabajo full-time con un salario lo suficientemente bueno para vivir y permitirme algunos gustos, tenía todas las necesidades básicas cubiertas, seguro social y médico, una bicicleta. Pero mi vida no era fácil. Todo comenzó cuando era niña, y vi por primera vez la que se convertiría en mi película favorita: Herbie A Toda Marcha. Estaba fascinada. Más allá del hecho de que Lindsay Lohan me parecía demasiado atractiva, ganar un campeonato de carreras se había vuelto mi sueño. Al menos, era más fácil que ser estilista profesional de algún alien de Marte. El problema fue que para una niña de los suburbios de Oregon, correr carreras de autos estaba muy lejos de ser realidad, en especial cuando, con el pasar del tiempo, fallé tres veces el test para sacar la licencia. Consecutivas, porque yo no me doy por vencida. Cuando quise ir a por mi cuarta me prohibieron el paso por haber arruinado el auto que usé en mi tercera vez. A ver, ¿no que era una prueba? ¿No podían fallar algunas cosas? ¿Con cuánto se aprueba? Porque mirá si me había sacado un seis, no era un diez pero al menos podía, no sé, dar una vuelta así tranquila. Pero no. Así que ahora mi vida es una vida difícil porque no tengo licencia para manejar. El sistema se ha encargado de arrebatarme mis sueños y ahora tengo que conformarme con caminar o usar mi bici.

Elegí caminar hasta la peluquería en donde siempre me hago mi manicura. Como dije, mi salario me lo permite y necesito que mis manos se vean gloriosas, saber que estoy manejando mi vida con estilo me tranquiliza. Me hice lo de siempre: animal print. Mi amor por Herbie estaba apenas un poco por encima de mi amor al animal print, en especial el de leopardo. Fue en ese entonces, cuando estaba saliendo de la peluquería admirando mis manos, cuando lo vi: con sus curvas, sus luces, su interior de cuero lustrado y aroma a buenos tiempos, ahí estaba el auto de mis sueños, estacionado enfrente del local. Amagándome, seduciéndome. Su dueño, o quien para mí parecía serlo, estaba sentado en el capot, dándome la espalda y hablando con uno de los cocineros del parripollo de la esquina (imposible no recomendarlo, comida buena, bonita y barata). Pensé en acercarme y preguntarle si me permitía dar una vuelta, como Lindsay Lohan hizo en la película, pero seguro me preguntaría por mi licencia, y no tendría escapatoria. Así que me acerqué despacio, como quien no quiere la cosa, mirando mis uñas y de reojo el auto. Era realmente precioso. La pintura estaba perfectamente aplicada, con un acabado lustroso y suave. Los asientos parecían mullidos y desde afuera podía oler el agradable olor del cuero y la nafta. Ese era el olor de los buenos tiempos, aquellos que hubiese tenido si no me los hubiesen arrancado de un tirón. Una verdadera injusticia. ¿Por qué debía yo abstenerme de conducir semejante carroza por no tener una tarjetita con mi foto y mis datos? ¿Quienes eran para negarme alcanzar mis sueños?

Acercándome un poco más, prestando atención a los dos hombres que hablaban y no parecían haberse percatado de mí, noté que las llaves estaban puestas, y la puerta del conductor no se había cerrado bien. Por un momento me embriagué de adrenalina, expelida demasiado rápido para frenarla lo suficiente. ¿Realmente iba a hacer esto? Mi vida era difícil pero la toleraba, y un acto como el que ya estaba formándose en mi mente afectaría drásticamente mi crédito social. Pensé en Lindsay Lohan, y en lo que ella había logrado cuando manejaba a escondidas de su padre. Como mujer blanca de los suburbios de Oregon, no podía permitir que el sistema arrasara con mis sueños con tal descaro. Dejé que mi cuerpo se inundara de hormonas y reacciones químicas, y me lanzé. Abrí la puerta, giré las llaves y apreté el acelerador. El dueño no tuvo tiempo a darse cuenta de lo que había pasado, porque se cayó de culo. Para cuando se levantó yo ya me había ido. A medida que iba haciendo los cambios, me sentía más feliz. Así debió de sentirse Lindsay Lohan cuando manejó con Herbie por primera vez. Libre. Sentí como si mi perspectiva hubiese cambiado, como si mirara todo desde afuera. Realmente no podía creer lo que había hecho. Fijé mi mirada en mis manos, sin pensarlo las había puesto en el lugar que siempre me habían indicado en las clases de manejo, y que nunca lograba acertar. Diez y dos. El auto seguía avanzando pero ahora yo miraba mis uñas, el animal print tan bien combinado con los asientos de cuero marrón caramelo. Estaba hecha una fiera. Había mucho movimiento en la calle, y cuando miré al frente vi que el semáforo estaba por ponerse en rojo. En la distancia sonaban las sirenas, y mi cerebro cambió el flujo de adrenalina por pánico. Apreté y mandé al diablo el sistema, exactamente como haría Lindsay Lohan si jugara al Grand Theft Auto y no respetara los semáforos. Como haría cualquier persona cuerda y con miedo por su vida. Pero subestimé la distancia de las sirenas, y cuando estaba en mitad de la intersección fue cuando choqué.

Estamos en vivo y en directo desde el helicóptero, somos Todo Noticias para nuestro segmento Arriba Oregones y seguimos reportando el robo de un Toyota Land Cruiser. Se sospecha que el conductor esta bajo los efectos de varias sustancias psicotrópicas y se dirige a una de las intersecciones más grandes de Newberg. Se han despachado varias unidades de policías así como también dos motos para atrapar a este conductor. Como estarán viendo, el conductor se dirige a un punto sin retorno dada la cantidad de vehículos que hay en la calle, los está intentando esquivar pero lo hace por muy poco. ¡Por dios, uno de los camiones que esquivó acaba de volcar! Llevaba un cargamento de arroz y todo su contenido está desparramado por el suelo, el conductor no ha parado, pero... ¡no puede ser! ¡Finalmente chocó! El fugitivo finalmente chocó contra otro auto, un Volskwagen Sedán, y finalmente se ha detenido. Esto es peligroso, del Sedán está empezando a salir humo, la policía está llegando y deben formar un perímetro por si el auto explota. Ahora nos estamos acercando para brindarles una mejor cobertura visual de la situación. Ahí podemos ver que el conductor ha salido del auto y le está gritando al otro vehículo, al parecer manejado por una mujer quien también comenzó a gritarle. Con nuestro dispositivo ultrasónico podremos escuchar desde aquí, en vivo y en directo, el intercambio entre los delincuentes.

— ¡PERO VOS SOS IDIOTA QUE NO VES QUE EL SEMÁFORO ESTÁ EN ROJO! PEDAZO DE SORETE.

— ¿ME ESTÁS CARGANDO? HICISTE MIERDA EL AUTO DE MIS SUEÑOS Y ME ROMPISTE UNA UÑA, PELOTUDO.

Una discusión acalorada, si las hay. La policía está tratando de acercarse pero cada vez sale más humo de los autos y los conductores parecen no darse cuenta. Pero esperen, ya no se están gritando. Nuestro dispositivo no alcanza a captar lo que dicen pero al parecer están haciendo las paces. La policía sigue sin acercarse pero ahora los autos están prendiendo fuego, esto podría derivar en un desastre. Me están avisando por la cucaracha que los delincuentes se están confesando...¿qué? ¿Una historia de amor? Esto parece un chiste pero en tierra nuestros compañeros pudieron acercarse un poco más a los protagonistas y confirman que están declarando su amor. ¿Eso es música? Señoras y señores, como pueden ver el local de música de la esquina ha puesto a todo volumen una canción de amor para sellar este momento tan romántico. Pero el fuego está creciendo cada vez más, tendremos que retroceder con el helicóptero. ¿Podemos seguir enfocando? Sí, perfecto, podemos seguir observando la situación desde aquí. Al parecer las declaraciones de amor han derivado en un beso al ritmo del estribillo de I Wanna Know What Love Is y, como estarán escuchando, la gente celebra. Debemos retroceder un poco más porque los policías comenzaron a largar tiros al aire a modo de festejo. Esto es una locura, señoras y señores. A la derecha observamos que los bomberos acaban de llegar para detener el fuego y retirar a los civiles. Ahora la policía se acerca a los delincuentes para, por fin, hacer justicia. Esto fue un suceso para la historia, somos Todo Noticias, volvemos al estudio.

Cuando los policías se acercaron, esposas en mano, no tuve miedo. Nos alejaron de los autos en llamas y nos subieron al patrullero. Les pregunté si había chances de que, cuando vaya a prisión, me pusieran en la misma celda que mi amado. No me respondieron, pero me guiñaron el ojo. O tal vez no, pero elijo creer. Cuando el auto arrancó, noté que la gente nos tiraba arroz que juntaron del camión que mi nuevo prometido volcó. El arroz, junto con las sirenas y el bajón de adrenalina, todo me pareció... tan romántico. Para mí, Lindsay Lohan era una princesa Disney no reconocida, y en ese momento entendí. Mi sueño estaba completado. Gané la carrera y ahora gané un futuro esposo. Me sentí una princesa de Disney, y si pudiera, volvería a hacerlo de nuevo, una y otra vez.

Publicado la semana 28. 11/07/2020
Etiquetas
Basado en hechos reales https://tinyurl.com/y9fzul7s , soundtrack: noticiero https://tinyurl.com/yarta7hs , clímax: https://tinyurl.com/yaafjdo5 , créditos: https://tinyurl.com/yclbajk3
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
28
Ranking
0 55 0