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Dra. Angela Ziegler

Brujería

— Armando.

— ¿Qué pasa, Camaleón?

— Me prometiste que me ibas a contar esa historia con la que siempre me amagás.

— Uh, ¿ahora? Este... estoy medio ocupado, viste.

— No capo, ahora. Hace rato me venís laburando la intriga, ahora hacete cargo.

— Pero es que tengo que-

— ¿Limpiar los platos? Los hice yo, mientras estabas arriba. Alejandra se fue con el perro a dar una vuelta. No tenés nada que hacer ni a dónde escaparte. Dale, contame.

— Bueno, sentate. No es una larga historia —dijo Armando, largando un suspiro en señal de derrota —. Era 2004 creo, estaba de vacaciones en la costa, en un pueblo a unos kilómetros de acá, ahora que lo pienso. Cuestión que en la playa veo una piba que estaba muy buena, me le acerco y nos quedamos hablando largo rato. Le pregunté qué hacía de su vida y me dijo que tiraba las cartas y era bruja.

— Dale, boludo, te pedí que me contaras en serio.

— Te juro, onda yo estaba como vos, como que nadie puede hablar en serio de algo así y se lo dije. La tipa se rió y me pregunta si quiere ver la brujería. Como estaba medio al pedo, la seguí hasta su casa en donde, fuera de joda, tenía crucifijos, cintas rojas, listas de ajo, todo muy flashero re de película. No pasó nada más ese día, pero quedamos en vernos el día siguiente a la noche. Garchamos y toda la bola pero en un momento ella se separa y me dice "brujería". Yo la miro tipo qué decís, y ella me dice "pinché tu muñeco". Ella estaba toda seria pero yo no me alarmé, me fui de su casa al otro día recién. Y ahí me di cuenta de algo tremendo.

— ¿De qué? —dijo Camaleón, que parecía medio inquieto.

— No podía olvidarla.

— Pero que pelotudo que sos, che.

— Te lo juro por mi loro Pepo que es verdad, no podía dejar de pensar en ella, estaba obsesionado. Y a mí esas cosas no me pasan, vos viste que yo soy re desapegado y tampoco me gusta el amor.

— Bueno, eso es verdad. Seguí contando.

— Cuando me di cuenta que no podía olvidarla, también me di cuenta que esto iba a ser difícil de abordar. Busqué en donde pude qué onda esos muñequitos y cómo hacer para deshacer lo que me hizo. Por lo que encontraba, parecía como que necesitaba un milagro, y no creo en ellos pero en ese entonces me convencí de que por ahí llegaba a suceder alguno. Seguí las instrucciones al pie de la letra: en una noche como la que estuve con ella, fui hasta donde nos encontramos a orillas del mar y puse velas, un paño rojo, un crucifijo y una lista de ajo.

— Lo mismo que tenía ella, ¿se lo choreaste?

— No, pero le pedí un par de cosas prestadas, las que no podía conseguir. Cuando le dije que iba a hacer "brujería" —Armando hizo comillas con los dedos —, se emocionó y me rompió las bolas con que le diga qué iba a hacer.

— No me digas que le dijiste.

— No, ni en pedo, le dije que iba a hacer algo básico en la playa, una ofrenda al mar o algo así, no me acuerdo. Pero volviendo, yo estaba ahí en la playa con las cosas, en medio de la noche. Cuando estuvo todo listo, agarré el muñeco que supuestamente representaba a la chica, lo pinché y dije "quiero olvidarla". Y no sabés lo que pasó.

— ¿¿Qué?? —Camaleón estaba al borde del asiento.

— Apareció ella.

— ¿¿DE LA NADA??

— No, pará pelotudo, venía caminando y no me di cuenta hasta que se acercó a donde yo estaba. Me pegué un re susto porque estaba yo solo. Cuando ella vio el muñeco que tenía me gritó que qué estaba haciendo, pero me puse más nervioso y volví a pinchar el muñeco y grité "¡QUIERO OLVIDARLA!". Y ahora no puedo.

— ¿O sea que no funcionó?

— Peor.

— ...No sé, ¿qué no podés?

— RESUCITARLAAAAAAAAAAAAAA.

Publicado la semana 24. 21/06/2020
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Esta fue una oda a una de mis canciones favoritas de Los Tipitos , https://www.youtube.com/watch?v=FHYvYopdB4I
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