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Dra. Angela Ziegler

Un pequeño tajo en la línea del espacio-tiempo

Fue un día un poco distinto ese. No estaba ni nublado ni soleado, el aire parecía poder cortarse con un cuchillo, aunque no por la humedad, y yo en particular me sentía más productiva de lo habitual (eso sí que es extraño). Así que, envalentonada por esta energía que pululaba las calles congestionadas y frías de Microcentro, me adentré en uno de los tantos Starbucks para sentarme a estudiar mientras disfruto un café un poco caro para no ser muy bueno.

Me pedí lo de siempre, un café con leche, con más leche que café, y enfermizas cantidades de canela. Una exquisitez. Había un poco de cola así que tuve que esperar para que me tomaran el pedido, pero cuando llegué al frente una señora vieja y chiquita hace caso omiso a la fila y se pide una chocolatada. La cajera, por no querer ser irrespetuosa, le tomó el pedido de todas formas. Al rato, yo había pagado y me entregaron mi bebida caliente.

Enfilé para sentarme en una mesa bastante grande y bien iluminada, y mientras sacaba mis apuntes para ponerme a estudiar (ya ven por qué digo que el día estaba extraño), capté por mi vista periférica que la señora de antes se estaba sentando a mi lado, en la punta de la mesa, y a su otro lado la señora que la estaba acompañando. A pesar de mi intento por seguir atendiendo mis papeles, escuché que la señora me preguntó "¿vos también te llamás Rocío?".

Me volteé a verla, respondiéndole que sí, que qué curiosa coincidencia. Asumo que habrá leído mi nombre escrito en mi vaso con café, aunque por un momento me tomó por sorpresa.

- ¿Qué estás estudiando?

- Estudio edición editorial.

- Mirá vos, bueno, yo escribo o, bueno, he escrito libros.

Me comentó los nombres y, tras una rápida búsqueda en Google, ahí están. Sobre historia del arte. A la par de esto, me fue comentando acerca de los libros, de sus peripecias y de sus viajes en los que recaudó la información alojada en sus escrituras. Me preguntó qué es lo que me interesa de la edición, justo ella estaba lidiando con partes del proceso. Rocío me escuchaba atentamente, mientras le daba sorbos a su leche chocolatada.

La conversación continuó un poco más, consistiendo en ella explicándome su perspectiva sobre el arte, desde la que lo ve y estudia. Para ella, desde ahí se estudia y analiza la historia del hombre. No podría estar más de acuerdo.

- Cambiando un poco de tema, ¿cuándo es tu cumpleaños? A ver si coincidimos en signo.

- El 21 de agosto, soy de Leo, ¿y vos?

- Ah no, yo de Virgo, cerquita igual.

La charla terminó y con ella, su chocolatada. Rocío se abrigó y al tiempo que se va, me desea buena suerte. A solas de nuevo conmigo misma, y acobijándome en el calorcito producto del café caliente, me pregunté si no me habré cruzado con un reflejo futuro de mi persona. Como dos rectas, paralelas en un principio, y perpendiculares en el momento, tal vez, justo.

Publicado la semana 2. 11/02/2020
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