17
Dra. Angela Ziegler

El juego

Al principio te lo presentan como un juego inocente, tranquilo, para divertirse entre amigos y amigas. Pero a la larga me di cuenta de que, en realidad, este juego no es más que una sombra que te persigue día y noche. No hay forma de dejar de jugar una vez que empezás, sólo queda aceptar que uno será un eterno participante.

Ustedes me pidieron que hable de esta maldición. Ustedes, con su petición que nace de la curiosidad e inocencia, voluntariamente pretenden conocer tan vil forma de entretenimiento, sin saber que no saldrán de aquí sin la marca del condenado. Esa marca se las puse yo porque, al hacerme acordar de este juego, me han hecho perder. Así, automáticamente. Ustedes tienen la culpa, y ahora su castigo consistirá en la perenne membresía que les voy a dar.

Este juego no es uno de mesa, no son cartas, no se usan las manos, no se habla, nada. Tiene la misma tangibilidad que los campos sobre los que habla Bourdieu. Es una red, tácita e invisible, que se teje con todos los jugadores en cualquier parte del mundo apenas te volvés parte del juego. Como un chip que te incrustan en la parte menos visible de tu cerebro, que vino para quedarse. No hay que hacer nada, participás con sólo saber que estás participando. No se habla del juego, no se piensa en el juego, nada. Es un saber que tenés que almacenar en lo más recóndito de tu mente.

Se preguntarán por qué. Bueno, pues, el objetivo es el siguiente: no podés acordarte de que estás jugando al juego. Si te acordás, perdiste. Es así de sencillo. Ahora la próxima vez que te acuerdes de esto, sabrás que perdiste. Pero inmediatamente volvés a jugar, hasta que te vuelvas a acordar, y ahí perdiste de nuevo.

La gracia del juego es, una vez que perdiste, le enviás a tus conocidos, por el medio que sea, la simple palabra que actúa cual efecto dominó: "perdí". Sin contexto, sin nada. Sólo eso, y un punto al final para agregarle dramatismo, aunque esto es opcional. Somos muchos ya los que estamos dentro de este campo y conocemos bien esa palabra clave, así que no te preocupes. Ellos se encargarán de hacer correr la voz, y reiniciar el juego.

Así que, ahí lo tienen. El juego. O una macumba. Probablemente ambas. De todas formas, perdí.

Publicado la semana 17. 26/04/2020
Etiquetas
Si leiste este relato, reenvialo a 20 contactos antes de la medianoche, o verás.
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
17
Ranking
0 161 0