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Dra. Angela Ziegler

Reconociendo el terreno

Un cantero separa la puerta. Tenés que subir un escalón de piedra para llegar a la puerta principal. A tu derecha tenés un cantero con plantas, a la izquierda una pared blanca con el timbre y arriba en la esquina está la camarita. No toques el timbre. Agarrá el pomo de bronce y empujá. La puerta es vieja y pesada, pero vas a poder. Cuando entrás, tenés un living: dos sillones grandes y rojos, una mesa de madera y vidrio, estantes con cuadros, estatuillas y pelotudeces varias, todo eso a tu derecha, enfrente de las ventanas. En la pared en la que están los estantes, había una chimenea. La sacaron, una decisión verdaderamente mala. A la derecha tenés unos muebles con cajones, de madera también, y un equipo de música. No lo usan hace siglos, aunque aparenta tener buen estado. Si seguís caminando vas a ver una escalera a tu izquierda, una puerta a tu derecha y otro living enfrente. Cuidado el escalón. El otro living tiene la televisión, pero no mucho más. Ignorá el piso de arriba, seguí por la cocina. Apenas entres vas a ver otra puerta: es el baño, tampoco nos importa. Doblás a tu izquierda y tendrás la heladera a tu derecha, llena de imanes, ¿para qué tantos? Algunos están buenos, igual. Enfrente vas a ver la mesa redonda con sillas que hacen mucho ruido cuando las arrastrás. No combinan. Las paredes son blancas, con una guarda de madera, pero antes estaban cubiertas por un asqueroso empapelado. Tenía un patrón de frutitas. En una esquina un televisor más chico, hay una ventana que da al patio techado y a una pared del quincho, y una islita con puertas que guardan demasiados platos para una familia. Doblá a tu derecha y después a tu izquierda. Enfrente vas a tener la puerta que da al patio, abrila despacio porque la llave hace ruido, y tiene tres cerrojos. Todo hace ruido en esta casa. Cuando salgas, cuidado de nuevo con el escalón. También es una trampa mortal esta casa. Enfrente tenés la entrada al quincho, ignorala. Doblá a la izquierda y salí al patio. Enfrente, una mesita con sillas. Muchas plantas y macetas. La pared tiene un farol y una maceta incrustada, la guarida de varios geckos. Doblá a la derecha y seguí el caminito de piedras. Vas a escuchar una fuente, vas a estar cerca. En cuanto la veas, vas a tener que ir a la parte de atrás. Antaño, el tocón que alberga la fuente fue un árbol grandísimo que tuvieron que talar porque los vecinos hinchaban las pelotas. Otra mala decisión. Atrás, vas a tener que cavar. Vas a encontrar una caja de zapatos, si rebuscás entre las flores teñidas de muchos colores, ya marchitas, vas a encontrar el premio mayor: Pepe, el canario de oro. Esa es tu misión. No nos defaudes novato, o te costará caro. Muy caro.

Publicado la semana 16. 19/04/2020
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La misión más importante que podria recibir un cazarrecompensas.
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