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Dk García

Aún hay más

Es imposible no escribirles a todos los cambios que están pasando en esta cosa que le llamamos vida, y más cuando son cambios involuntarios.

Pero es aun más imposible tratar de no adelantarse a lo que pasará y hacerse de vidas imaginarias que después de todo, ni siquiera tenemos la certeza de que se realicen.

Entre todas esas pajas en la cabeza durante el confinamiento; el comenzar con una vida más sana, el crecer espiritualmente, el fortalecer las relaciones familiares, cultivarse más, etc., existe una proyección aun más desgastante, una angustia que tratamos de encubrir o sublevar a raíz de nuestra estabilidad. Al final, el futuro y lo incierto terminan haciéndose presentes ese par de minutos antes de dormir y la mente comienza a divagar…

 

¿A donde iré de viaje primero?

¿Con cuál grupo de amigos saldré primero, y a dónde iré?

¿Comenzaré con clases de francés o de ingles?

¿A cuál gimnasio iré?

¿Qué de todo lo que eh pensado les platicare primero a mis amigos?

¿A dónde invitaré a salir a la persona que me gusta?

¿Qué película iré a ver primero?

¿A cuál cine iré?

¿Aún tendrá ganas de verme mi pareja?

¿Iré a mi bar favorito o al que recién abrirán?

“Me acercaré a la persona que me guste sin importar el que dirá”

“Tomaré con medida”

“Aunque no me guste bailar, lo haré hasta que no aguante las piernas”

“Quiero vivir experiencias nuevas con personas nuevas”

“Seré más social”

“No me reservaré cualquier opinión”

“Seré más sincero conmigo mismo y con las personas que estimo”

“Dejaré mi trabajo”

“Emprenderé un negocio”

“Dejaré a un lado los prejuicios”

“Seré más responsable con mis gastos”

“Visitaré a mis padres”

“Llevaré regalos a mis sobrinos”

“Pasaré más tiempo con mi familia”

 

En fin, minutos antes de caer consiente (si no es que ya lo estas), estos días se convierten en tu nueva realidad, en una vida totalmente resuelta, en una vida totalmente planeada, una vida que está a nada de existir, una vida totalmente activa, para que horas después en un tenso despertar en la misma cama de siempre, te des cuenta que simplemente es un nuevo día, un día común y corriente, latente, esperando a ser gastado como todos los demás; gastado en pensar, en proyectar, en idealizar, un día más donde lo único que es real es que aun te queda cereal y leche para desayunar, un día más en el que lo primero que haces es ir a orinar.

Y esos minutos antes de caer inconsciente (si no es que ya lo estas) se repiten en un bucle sin fin durante toda la tarde, entre tu comida, y el baño, se denota ese flashazo de futuro, y entre las compras del súper mercado y esos nuevos audífonos que pediste en línea, un flashazo aun más intenso.

Y después de todo y nada, eso, eso mis queridos amigos se traduce en vida, o mejor dicho en una vida no vivida.

 

Publicado la semana 26. 30/06/2020
Etiquetas
nada real, kierkegaard , De noche, Antes de soñar
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