13
Dk García

15 minutos

Son las 5:00 de la mañana. Otro dia sin dormir, sin embargo, me cobijo cierro los ojos pongo instrumentales giro a la izquierda volteo al techo coloco mis manos en mi panza cruzó las piernas y subo la sabana a la altura de mi cuello. Pienso en los planes que hice y que probablemente no haré porque no tengo la suficiente voluntad de invertir el tiempo necesario para realizarlos- aunque crea que tengo el suficiente-me doy cuenta que eh invertido más tiempo en pensar que es lo que pensaré a estas horas, así que me levanto, bajo los pies descalzo porque creo que es innecesario gastar tiempo en buscar sandalias o tenis, busco una hoja y pluma de color negro para ser específico porque se que si escribo con  tinta azul es porque no encontré la negra y en consecuencia al otro día recordaré que mi cuarto está igual de desordenado que mi cabeza. La encuentro, con la tinta seca porque no me di el tiempo de taparla ni de guardarla porque creo que es una pérdida de tiempo teniendo plumas guardadas en todos lados. Escribiré una lista de los pendientes, probablemente me ayudara a ordenar todo de una vez-pienso-, pero dentro de mi se que acabará arrumbada con las otras listas que escribí con tinta azul. Me siento en la cama que por cierto está en la misma posición desde hace 8 años. Me recargo en la pared con las piernas cruzadas y me apoyo en un pedazo de cartulina blanca, mencionando que, esta también tiene un par de notas viejas de hace 2 años. Escribo, y despues de escribir los dias de la semana, para ser exactos, la última “o” de la palabra domingo, me levanto y con cinta adhesiva vieja que ya estaba pegada en la puerta pego las hojas que además de tener los días de la semana y 6 líneas trazadas con un desinterés notable, tiene 4 manchas de tinta resultantes de arrastrar mi mano por la hoja de tan rápido e ininteligible que escribo ya que me resulta innecesario darme el tiempo de escribir bien, después de todo el único que leerá esa parrafada seré yo. Regreso a la cama, me acuesto y trato de dormir, no se a quien engaño si se que no hay ningún síntoma de sueño aun. Mi cuerpo dice que aproveche la madrugada y que escriba lo que se me venga a la cabeza, después de un buen rato, sacó los lápices y comienzo a dibujar cosas sin sentido pareciendo que esto me relaja saco pinturas tintas, plumillas, cambio de musica y pongo en YouTube a Carlos Cartoon, el disco de traumateria que dura exactamente 45 minutos con 39 segundos y antes de comenzar con lo que pareciese que sería una madrugada potencial, decido acostarme de nuevo y prender un cigarrillo Marlboro que me dura aproximadamente 3 minutos con 23 segundos,pero antes le doy un trago al agua de mi vaso de vidrio favorito que puede contener 300 ml aproximadamente y que rara vez a salido de mi cuarto, esto,mientras escucho mi disco favorito. Ni siquiera le llamaré “buscar” a lo que hago cuando quiero un encendedor en mi cuarto, porque se que entre las cobijas, las hojas, el material que deje en el escritorio, el buró, en el piso, entre mis tenis negros, entre el control del televisor que es de mismo color que los que tienen la mayoría de la población capitalista, entre mis libros y hasta en los bolsillos del short que traigo puesto (que no me quite para dormir porque creo que es una pérdida de tiempo) habrá un encendedor. “encuentro” uno, amarillo, de la marca bic, se me perdio el cigarrillo, sacó uno de entre las sábanas, completo y sin fisuras por suerte, lo prendo. Pienso que ya dormiré la noche siguiente y que debería aprovechar que ya amanecerá, probablemente en la próxima ocasión estaré lo suficiente cansado para poder dormir, a pesar de ello recuerdo que eso pense un dia anterior mientras veía el canal 22 la película de “fight club” en idioma original y con una calidad dudosa para ser el siglo XXl. Me levanto y trato de describirme a mi mismo como entusiasta. Con el fin de recoger la cortina que está a casi 3 metros de mi cama y comenzar el dia, y mientras doy los pasos necesarios para llegar a esta (5 para ser exactos) ya pasó por mi cabeza la idea de volverme a acostar e intentar dormir de nuevo. Abro la cortina, me quito del cabello la liga azul que compre en la papelería de la esquina de mi cuadra hace 23 días al precio de $5 pesos, pensando que fácilmente la señora le podría ganar $2 pesos o más. Me quito la playera y la pongo arriba de las plumillas que saque hace un rato. Rasco mi nuca sintiendo una gran satisfacción, simulando el cansancio que proyectan las películas americanas cuando cuentan la historia de una persona “normal”, lo emulo, mas no siento nada. Me acuesto, pienso en todas las relaciones amorosas que he tenido hasta este momento, sin llegar a alguna conclusión o encontrar algún patrón, esto me lleva a pensar en la teoría de Freud e imaginarme de que alguna forma u otra si hay patrón, no obstante mi inconsciente me lo oculta. Pienso esto nada más porque puedo pensar, o eso es lo que creo. Me dispongo a dormir cuando escucho a 6 metros de mi cuarto el carro de mi vecino. Un señor de 45 años.
Lo bloqueo, antes de dedicarle algunos instantes a su existencia, decido ignorarlo, pues el tiempo que tengo lo quiero para dormir. Tomo un té de limón caliente, prendo otro cigarrillo, lo termino y tiró la colilla en el cenicero roto que tengo aun lado de la cama.Giro 5 veces en la cama, me frustro, me siento en la orilla de la cama, paro la quinta canción del disco de carlos cartoon y pienso: 
“El tiempo ha decidido que no ha sido hecho para ser invertido durmiendo” Son las 5:15 de la mañana... 

 

Publicado la semana 13. 29/03/2020
Etiquetas
La noche, Sueños inquietos e insomnios dispersos., Mi amigo el insomnio , De noche
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
13
Ranking
1 63 0