02
Dark Rainbow

Una casa gigante

Entrando a casa, sientes un calor convertido en brisa acariciando tu piel. Caminas esquivando los cojines y los juguetes de los perros dispersos en la alfombra. Y piensas, "siempre es agradable estar en casa". Llegas al comedor y ves la mesa con las sillas colocadas de forma discontinua alrededor de la mesa, e imaginas que ahí podría estar toda tu familia haciéndose pasar por intelectuales conversando sobre política; tu abuela tomando el té con sus amigas, tu abuelo leyendo el periódico, tus bisabuelos haciendo sabe Dios qué porque la información se perdió desde la segunda generación. Recorres el pasadizo mirando de reojo los cuadros de fotos familiares colgados en la pared, una memoria rota tus ojos tal cual la tierra gira sobre su propio eje. Qué buenos tiempos. Ves el baño con la puerta entreabierta y ya sientes cosquillas en el estómago que bailan hasta el ano. Esa amabilidad de la naturaleza. Luego subes las escaleras, como escalando una doble hélice, ascendiendo sobre tu propio ADN. Entras a tu habitación y debajo de la cama, observas unas pantuflas; podrías estar justo ahí, sintiendo alivio después de haber despertado de alguna pesadilla mientras introduces tus pies en la felpa.

La casa es un continuo.Ves las habitaciones separadas por paredes, pero sabes que todas están conectadas. La sala, el comedor, la cocina, el baño, la habitación, sin un orden establecido, sin ser ninguna de mayor importancia que otra, sin cronología hacen de tus necesidades lujos. ¿Cuándo dejaste de dormir en la cama de tus padres? No puedes recordar y luego despiertas con una nueva persona al lado. Te encuentras envuelto entre relaciones y no sábanas, y sus rostros te hacen olvidarlo constantemente porque viste las mismas expresiones en tus juguetes miniatura, porque ellos nunca dejaron aquella pequeña casa. 

Publicado la semana 2. 12/01/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
02
Ranking
0 41 1