09
Chris Boone

Alastristes

 

Era una tarde desapacible, el sol de mayo brillaba en lo alto sin calentar .Una sensación desagradable me recorría el cuerpo, quizá no fuera el tiempo, quizá sólo fuera el lugar, aquel inhóspito lugar.

En los tiempos en los que a los periodistas nos habían travestido en” free lances”, o lo que es lo mismo, taxistas o prostitutas de la noticia que cobraban por cada viaje, cubrir un reportaje en un pueblo remoto, al que no se acercaba ni la primavera ,era un seguro de pérdida de tiempo y dinero ¡Si tan siquiera hubiera una concejala masturbándose en las redes sociales!…Pero lo que había que cubrir era , simplemente, una de esas noticias de “bullying” que intentan escarbar los entresijos de las conciencias vacías del otro lado de la pantalla.

Traté de que mi instinto me diese un enfoque diferente, me acerqué a la tía de la niña. Al principio me pareció un poco excéntrica. Pronto pasé a pensar que estaba como un cencerro

-A ver, explíqueme bien eso de la niña pájaro y lo de la invisibilidad -Le pregunté sin convicción alguna

-Mire aquel árbol ¿Qué ve?-me preguntó con ojos curiosos

-Un manzano escaso de frutos. Al menos sería una buena sombra…Si el sol calentase.-respondí hastiado

-Ahora cierre los ojos .Después mire otra vez-respondió convencida

Cerré los ojos y noté una estridente bandada de pájaros practicando sus melodías. Al abrir los ojos vi como el árbol estaba repleto de picoteantes cantores .

-¿Lo ve?-me dijo adivinando en mi rostro lo que había visto-¿Ve como hay seres invisibles? Por eso ella me dijo que era un gorrión.

-¿Porque era invisible? -pregunté manteniendo mi tono de cinismo

-Para los demás sí lo era. Como los gorriones. Sólo los cazadores se fijan en ellos, los demás sólo los vemos cuando se asustan y huyen volando. Solía decir que son las únicas aves que se adaptan al frío y al calor, sin mudar su plumaje, sólo con su capacidad de aguante, justo como ella. Además, el gorrión seduce con sus cantos, por eso se esmera más en cantar y contar bellas historias que en mirar si su plumaje es tendencia. Así era ella.

-No entiendo mucho que tiene que ver esto ni con la historia ni con los “super-poderes” de la niña-le dije algo interesado aunque confuso y algo impaciente.

-Era un gorrión en un nido de buitres. Era diferente, y no sólo por venir de otro país. No era de bello plumaje ni trataba de serlo. La persiguieron, la acosaron, la agobiaron hasta que ella hizo lo único que un gorrión sabe hacer; huir alzando el vuelo. Por desgracia, ese era el único poder de los gorriones que no tenía.

-¡Vaya!-acerté a balbucear sorprendido

-Fue entonces cuando se hizo imposible no verla por más que trataran de mirar para otro lado ,de levantar un muro de vergüenza y de silencio, de culpar a la niña por no saber defenderse, en lugar de culparse a sí mismos por saber ofender-me dijo entre lágrimas de ira.

- No olvide que para que las ofensas de los malos se oigan es necesario el silencio de los buenos –Sentencié-. No, desde luego no era una heroína con superpoderes. Era una niña especial a la que una pandilla de supervillanos le impidió ser la niña normal que estoy seguro que ella soñaba ser.

Me alejé de allí para evitar que me viera a desahogar mi congoja .En aquel pueblo visualicé el rostro anónimo y colectivo que a veces adquiere el mal. En aquel Fuenteovejuna de la miseria humana empecé a sentirme completamente destemplado . No era el tiempo, era el lugar. Aquel puñetero lugar.

A Mónica Jaramillo asesinada por la complicidad del silencio de una escuela .Y de todo un pueblo.

Publicado la semana 9. 01/03/2020
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