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Chris Boone

TRISTE OFICIO

Alguien me dijo casi cuando empezaba que este oficio consiste en caminar entre mierda procurando no salpicarte demasiado.

 El romanticismo tarda apenas tres semanas en desaparecer y el único misterio que te toca resolver es cómo vas hacer para pagar las facturas. Lo difícil, eso lo aprendes en los primeros casos, no es resolverlos, es que te paguen, ya que, no nos engañemos, te contratan para verificar lo que ellos ya sospechan y si lo averiguas están tan despechados que no encuentran momento de reposo para pagarte además creen que lo único que has hecho es darles la certeza de algo que ya sabían. Si al final resulta que sus sospechas no son fundadas  es aún peor  porque creen que no has hecho nada y tampoco te pagan. Aprendes entonces dos palabras que te cambian la vida; por adelantado.

Resuelto el primer misterio en dos palabras ya te puedes centrar. Otro mito que cae rápido es el de los sospechosos. En la vida no hay giros de guión. El que parece culpable, lo es. Un poco de sociología y don de gentes, te acercas al sospechoso y en seguida te das cuenta si puede o no ser el culpable. Lo difícil siempre es demostrar cómo, no quién. Si alguien sospecha de una infidelidad ya sea empresarial o conyugal el individuo será culpable. Los infieles son como los icebergs empiezan a asomar una vez que están ya muy crecidos,cuando son discretos y eficientes no levantan siquiera la sospecha, por tanto no es especialmente meritorio acabar por atraparlos, ya que lidias con la parte más torpe del colectivo.

El confinamiento nos ha afectado gravemente. Los amantes no salen de casa y así es difícil que sus infidelidades prosperen y  las empresas están tele trabajando así que no hay espionaje industrial posible .La nueva normalidad no nos va a suponer mucho reto ya que, aunque la mascarilla va a ser un elemento de camuflaje que nos vendrá como anillo al dedo ,los seguimientos, como la vida misma, suceden en internet. En general solo hay que crear un perfil de facebook y entrar en contacto con algún amigo del perseguido que te abrirá las puertas de su intimidad de par en par a poco que lubriques su ego. Basta ver alguna foto y comentarle lo maravilloso de su profesión, de su comida, de su ropa, de sus músculos y/o figura, de sus logros, de sus chistes o de su familia según las debilidades del sujeto, al fin y al cabo la pared del ego está repleta de filtraciones. Después, siendo amigo de un amigo, él o la sospechosa no pondrá tantos recelos en dejarte entrar .A partir de ahí  es cuestión de ir ablandando  hasta que le mandes un reto para intercambiar fotos y secreto de forma privada con tus mejores amigos, le mandas una foto de alguien subrayando que abusaba de ti cuando eras pequeño, le dices que nadie lo sabe entonces al ser elegido se siente especial y no tardará en mandarte fotos y detalles de su experiencia extramatrimonial. Simple como el mecanismo de un lapicero.

Internet está lleno de trampas es verdad pero no son estos panolis los que tienen que preocuparte. El riesgo está en China. En la compra de materiales.No es la primera vez que lo que aparece publicitado como “bolicámara secreta” cuando tratas de utilizarlo ves que en el visor lo único que hay son un puñado de postales casposas rematadas con la imagen de un cartelito anunciándote “Estuve en Madrid y me acordé de ti”, eso cuando no te encuentras que lo que parecía un micro secreto resulta ser un original aparato de radio que en lo único que te ayuda en el trabajo es a amenizar las largas noches de guardia bajo alguna  ventana intempestiva.

Lo complicado de este oficio en realidad es tratar continuamente con la parte miserable del ser humano y salir indemne o lo que es lo mismo en lenguaje detectivesco caminar  entre mierda sin salpicarte demasiado.

Publicado la semana 37. 13/09/2020
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