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Chris Boone

DAR A LUZ SIN LUCES

 Clint Eastwood decía que no es malo estar cagado, lo malo es que los demás lo huelan, así que imbuido de su espíritu le digo: -Tranquila, nada puede salir mal. A día de hoy, una rotura de aguas con 8 semanas de adelanto es solo una anécdota para llenar las tardes de parque. Voy a llamar al taxi. Cojo el teléfono con aplomo, pitillo en mano me apoyo en la mesa en pose de Bogart en Casablanca, pero se me resbala el teléfono y me escaldo la mano con el cigarro al recogerlo. Me tomo un momento para no gritar y, cuando me incorporo, el dolor de la quemadura evita que se note la parálisis facial que el miedo me produce. MI voz sube cinco tonos durante el breve tiempo de la llamada. Desde Bruce Willis en el “Por favor necesito un taxi pero ya. Es una emergencia”, a Gracita Morales al acabar en un “Claro claro, cuando se pueda, muchas gracias” .No sé si la chica de la centralita se da cuenta o no. Al menos tiene el detalle de no reírse abiertamente. Salgo deprisa, se me cae la bolsa y recojo todo antes de percatarme de que he olvidado las llaves dentro. Me dice que quiere entrar a ir al baño a secarse un poco por última vez las termas que tiene entre los muslos. Le digo que es mejor manipular la zona lo menos posible. Disimulo y mantengo la expresividad de Arnold en el rostro, más Terminator que Conan, eso sí. Ella no dice nada pero le suda el bigote por lo que deduzco que no le estoy transmitiendo la seguridad suficiente. Me siento Cruise en una misión cada vez más imposible. Ser torpe es vivir siempre en el abismo. Llega el taxi, levanto la mano con pose de Richard Gere pero mi Semiesférica Pretty woman bolsa en mano no puede entrar, mi ansiedad me ha hecho montar en el taxi antes que ella y por el lado más cercano a la acera. Se baja Richard Gere y tras darle un empujón (literal) a su dama se siente se sienta junto a ella Jim Carey; un tonto muy tonto. La mirada del taxista me inyecta desprecio y lástima a la vez, de alguna manera no dejan de ser caras de una misma moneda. El taxista, en lugar de Jiménez Losantos de fondo, tiene música de Bach y conduce a ritmo de película de Malick, dos coincidencias que, viviendo en Madrid, suponen prácticamente una ruptura de la continuidad espacio temporal que solo pueden tener un explicación. He tomado la pastilla roja sin darme cuenta y estoy en Matrix. Analizo la situación y opto por no explicar la situación ni a Morfeo ni Trinity que bastante tienen con conducir y aguantar respectivamente. A veces me siento tan idiota que me da miedo hasta oírme pensar. Es mala suerte necesitar a Steve Mcqueen y tener a Mister Bean al volante de tu destino. Nos pregunta si vamos a Galicia de voluntarios a recoger chapapote .La respuesta cruza mi mente instintivamente,” Aquí el único chapapote que hay es el que tiene mi señora entre los muslos, gilipollas, así que acelera… ¡Yipi ka ye!”, al final las palabras se me atascan en la boca y acabo por contestar temblequeando “No, no, de parto…¡Y prematuro ¡Así que con un poquito de prisa…””¡Ah, pues enhorabuena habrá que decir .Aquí lo importante no es llegar pronto es llegar bien , hágame caso .Iré con más cuidado “responde .Tengo mucha más velocidad yo pasando de Willis a Allen, que en su conducción nuestro perspicaz además de prudente taxista.”Claro ,claro…Pues gracias” le susurro .Está vez la mirada de ella hacia mí es de desprecio absoluto ,desprovisto por completo de atisbo alguno de lástima .Después de circunvalar el ecuador, o al menos tener esa percepción temporal ,llegamos al hospital. A ella se la llevan mientras yo me pertrecho para entrar al parto como si fuese a ser protagonista en lugar de figurante. Para cuando ya soy George Clooney en “Urgencias “, llega una enfermera y me dice que es cesárea, y que no puedo entrar. Me cambio ante un espejo que me devuelve a mi dura realidad cotidiana de Fernando Esteso. La vida me demuestra que siempre acaba por abrirse camino a pesar de las dificultades, a pesar hasta de mí. Es entonces cuando tomo conciencia de que la aventura empieza ahora .Me pongo el sombrero de Indiana Jones o eso creo porque el espejo me vuelve a corregir , no llevo sombrero, llevo boina y no soy más un habitante más de un pueblo en el que ya amanece, que no es poco. Hay quien dice que la realidad supera a la ficción. Nunca supe en qué.

Publicado la semana 21. 23/05/2020
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