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Chris Boone

UN LUGAR EN EL MUNDO

 

Decía mi padre que antes o después, por azar o destino, todos acabamos  por encontrar  nuestro lugar. En mi caso, no fue ni el azar ni el destino sino  el despiste y la falta de reflejos lo que me encaminó. Durante los aplausos del primer día de confinamiento, me quedé embobado mirando   a Ridruejo, presidente de la comunidad vecinal, embozado en forma  de momia en misión espacial. Ridruejo , en aquel momento, valorando   mi alta capacidad de observación y conociendo mi baja capacidad de asertividad,  decidió nombrarme observador internacional de balcones del portal. Tuve  hasta que   desempolvar el uniforme de la mili para, según él, dar empaque al cargo.

 Fui desarrollando gusto y habilidad en mi  nueva tarea y comprobé que el aburrimiento puede obrar milagros, como el de  Cifuentes del  2º C al que avisté conversando con su perro .Lo extraño  no fue que Cifuentes hablase al perro (mucha gente lo hace)sino que el can,  a pesar de su apariencia leal y serena , resultara ser   un conversador locuaz, rebelde y contestón .No sé si fue el aburrimiento o el contacto que, como dice el ministro ,hace que todo se contagie, lo que hizo hablar al perro ,lo cierto es que tras el confinamiento volvió a su tedioso  silencio.

Al milagro de Cifuentes le siguió el anti milagro de Sor Angustias .Yo pensaba que el zumbido continuo que provenía de sus paredes era originado por un abnegado uso  de la Thermomix para una elaboración posmoderna de  repostería monacal.  A sus ahogados gritos seguidos de sonoros Aleluyas   les atribuía un origen místico, una suerte de devota celebración de éxitos culinarios. Mi investigación concluyó que gritos y zumbidos   tenían  origen en  otro gran invento de nuestra época: El Satisfyer. Acabó  expulsada de la orden  tras publicar un artículo en la hoja de la congregación titulado:”El multiorgasmo: Una nueva forma de ver a  Dios”.

También  del aburrimiento llegó  el renacimiento de formas  comerciales olvidadas como el trueque   , que  Julián el charcutero realizaba cada día( A veces hasta en tres ocasiones) con   Sonsoles la viuda del primero mediante un concienzudo intercambio de  carnes, o la constatación científica de que  un adolescente (Andresín)  a cantidad de aburrimiento  constante  es capaz de eyacular por extracción manual hasta 33 veces en una mañana.

El desconfinamiento me liberó    y me empujó   a la calle. Caminé  unos pasos hasta que, de forma inconsciente, me paré, cogí mis binoculares, subí al banco del paseo y comencé a vivir mi “nueva anormalidad”. Mi  sentido del deber fue ignorado por policías y jueces que tras  21 detenciones acabaron por enviarme  a prisión.

Aquí el hacinamiento confinado de medio-largo plazo   facilita mucho mi labor y para colmo, he conseguido un empleo. Mi nuevo jefe, un tal L.Barcenas, no para  de anotar  en cuadernos  mis observaciones  sobre presos, funcionarios y alcaide  dándome a cambio, cada viernes, un sobre con mi parte prorrateada  del chantaje.

MI padre tenía razón.Todos tenemos un lugar. Lo difícil ,casi siempre, es encontrarlo .

Publicado la semana 19. 09/05/2020
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