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Chris Boone

Modern family

 

El hombre de la corbata de topos negros entra presuroso. En recepción la tarjeta de su habitación ya está preparada. La 311, como siempre. Firma y agradece con cordialidad distante las gestiones. Solo quieren un trato eficaz y anónimo…como  todos los clientes de la web ,los del  hot bedding como lo llaman los de marketing  a la  modalidad de alquiler de habitación por dos horas que ,a falta de turistas ,mantiene a duras penas vivos los restos de  plantilla que el confinamiento  no se llevó por delante.

Almanzor68, ya sin corbata de topos, sube por el ascensor sonriente. No tiene remordimiento. Él no lo considera traición, más bien entretenimiento alternativo. Saturados de ocio casero por una buena temporada,  con la hostelería manteniendo distancias que impiden, no ya la tan necesaria confidencia, sino una siquiera una conversación trivial, y con la ausencia de fútbol en vivo donde desovar las necesidades pasionales, esta era una opción más que eficaz. Aventureros del amor es una web  estricta en los procedimientos pero pulcra en las asignaciones, seria y anónima.

Arriba Zinc-hot roof pussycat nota un run- run en el estómago. No se arrepiente en absoluto. Lo considera un aprendizaje. Alicortada en sus clases de Yoga y biodanza lo encuentra una buena vía de relajación y crecimiento personal. No, no  es eso .Es solo que se siente un poco ridícula esperando entre las sábanas con un antifaz puesto como única prenda, un hormigueo de ilusión y miedo al que no se acaba de acostumbrar.

El ya ha entrado y se desnuda de forma vigorosa y eficaz a pesar del ligero temblor que la ansiedad de caricias le provoca en las manos. Se pone el antifaz y a tientas entra en la cama evitando en todo momento la prohibida emisión de palabras. Las sábanas de tacto universal e indiferenciado le transmiten un extraño aroma de hogar. Empieza un recorrido de curvas y recodos que le devuelve la sensación de caminar por veredas conocidas lo que le genera paralizante desconcierto primero y desinhibida confianza después,  como quien descubre   la cara oculta de una observada cada  noche.

Ella habitual paciente recolectora de  placeres, en su afán de aprendizaje, se transforma en implacable cazadora de experiencias. Él le suelta el pelo pero al sacarlo  se clava el alfiler del moño ella  nota su dolor  y le posa los labios en el pinchazo con un beso a medio camino entre maternal y lascivo que le vuelve loco y empiezan a recorrer  juntos  un ardiente desahogo de placeres sudores y gritos largamente contenidos.

El se levanta primero y se cambia a oscuras. Nota el tacto sedoso de su corbata en el suelo y la malmete en el bolsillo. No le da tiempo ni a puntuarla en la web, luego lo hará. Ahora toca la vuelta  a las obligaciones familiares.

Un poco después con algo menos de prisa ella empieza a vestirse. No encuentra su ropa interior pero no está dispuesta a agobiarse, Es parte del aprendizaje, disfruta de la sensación de la ropa en la piel, de la transgresión, de lo incorrecto, de lo salvaje. Llega a casa justo, pero a tiempo. Sin cambiarse empieza con los preparativos

Padre e hijo entran el pequeño después de contarle sus  progresos extraescolares se fija en su pelo

-¡Tienes el pelo suelto Mami! Pareces más joven

-Sí. Te sienta bien desmelenarte -sonría el marido antes de que le cambie el color al ver que lo que sobresale del bolsillo de su americana no es su corbata sino el raso de una prenda íntima. Trata de depositarla en la lavadora pero la mano de ella le coge la suya en el camino.

-¡Vaya! Tienes una herida ¿Qué te ha pasado?-pregunta con sonrisa intrigante

-Nada, la grapadora de la oficina que nunca va bien-Murmura con la mirada baja

Ella le toma la mano y le planta un beso a medio camino entre lo maternal y lo lascivo

-¡Puajj Mamá! -concluye Ander sin percatarse de la piel erizada ni de los ojos brillantes de sus padres.

Publicado la semana 17. 26/04/2020
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