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Adán Díaz Cárcamo

Delirio nocturno

Me estoy quedando dormido, afuera hace frío y los vidrios se empañan porque estamos aquí respirando. Pero eso no es todo: en las afueras de la ciudad logro ver entre sueños un camino no pavimentado por donde el polvo vuela cada vez que un coche pasa rápido. Y más allá, sólo un poco, hay, de igual manera, un campo abierto con algunas casas dispersas que tienen la luz tenue para alumbrar una olla o una escoba recargada en la pared. 

El campo del que hablo se abre, los grillos chirrean y alguna que otra polilla busca la luz tenue de las casas dispuestas a placer. El campo es enorme y en el fondo hay más casas, frío, polillas, grillos y maleza. Todo esto se repite hasta llegar al cerro donde podrás encontrar lo mismo. ¿Y adivina qué?, en medio de todo eso no está tu pensamiento, ni el mío, ni el bla, bla, bla, sino un cerro duro, imponente y muerto. Nada de cerros cargados de mitología y misticismo azteca, sino cerros fríos y sin alma. Detrás del cerro la materia sigue y se expande hasta un lago precolombino donde puede haber trescientos mil  ajolotes que nunca han soñado. ¿Qué quiero con esto? Que el universo es lo único real y que lo que tú piensas y sientes solo lo vives interiormente. 

 

“ So get your shit together”.

Publicado la semana 24. 09/06/2020
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Género
No ficción
Año
I
Semana
24
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