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Adán Díaz Cárcamo

Cambio de vida

Aparentemente un día sin más dejó de hablar.   Parecía asustada por no poder expresarse. "Traéme dos latas de sardina y un kilo de sal".  Fue uno de los últimos mensajes que plasmó. Su único hijo y su esposo parecían preocupados. La mirada de esta mujer se había quedado inmóvil y contenía las lágrimas de los años subyugada por su vocación de ama de casa que todo lo soporta.

La llevaron al doctor quien la observó con la gracia de un carnicero que hace los mismos filetes todos los días. Le tomó los signos vitales e intentó inútilmente sacarle  las palabras. Terminó derivándola a psiquiatría, pero el día de la cita médica ella desapareció desfalcando la cuenta de banco de su marido. No dejó ninguna explicación para sus "seres queridos".

Cuando Salió del aeropuerto, ataviada con un bello sombrero carmesí y una toquilla de seda perfumada, se paró en la avenida Jamil Joaõ Zarif. Tomó un taxi, entró por la puerta trasera y sacó un libro de frases hechas en portugués. Con una voz vibrada, clara y renovada por un fuerte acento mexicano, le dijo al conductor:

Você poderia me ajudar a encontrar um hotel?

 

Publicado la semana 22. 26/05/2020
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