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Cami Olhasso

En Busca De Sangre - 4

Lo miró fijo, intentando determinar si estaba haciendo un chiste, con él era difícil saber. Él le respondió.

- Fijate.

Se arrodilló junto al cuerpo y miró el cuello. Era verdad. En el lado derecho del cuerpo tenía dos diminutas pero claras marcas. Se levantó y miró a Antonio a los ojos.

- El fiscal.- Antonio señalo con dos dedos y el cigarrillo al hombre en el teléfono público.- Cree que es un loco que le gustan las películas de vampiros y quiere llamar la atención, los demás le creen por falta de una explicación mejor.

- Si fuera un loco que quiere llamar la atención no lo hubiera tirado al agua ¿Vos que pensás?

- No tengo idea ¿Vos?

- Que tenemos que buscar la manera de que nos den más información.

Se encogió de hombros.

- Por eso te llamé.

El fiscal colgó el teléfono y se dirigió hacia el resto. Era un hombre pelado, de rasgos duros, que claramente rondaba los sesenta pero por la forma de moverse parecía mucho más joven. Al pasar junto a los patrulleros, los oficiales se levantaron de un golpe, él ni los miró.

- Que los de la ambulancia se lleven el cadáver.- Ladró.- Nos vamos. Hagan el menor ruido posible, no quiero nada de atención.- Se paró a su lado y la miró de arriba abajo, con desagrado. Clavó los ojos en Antonio.- ¿Quién es?

- Mi compañera.

Los músculos de la mandíbula se le tensaron. Mantuvo la mirada en Antonio, ignorándola.

- Apreciaríamos mucho que no publiquen nada por unos días.

- No se preocupe.- Dijo Ángela.- Pero si me gustaría poder hablar un poco con el oficial que lo encontró.

La miró de nuevo, con tanto desagrado como antes.

- Bien.- Soltó, se dio media vuelta y se fue.

- Simpático ¿No?- Ironizó Antonio.- ¿Para qué querés hablar con el oficial barriga? No sabe nada útil.

- Si lo entrevistamos en el patrullero nos ganamos un viaje a la morgue, y ahí podemos hacer preguntas sin que moleste el fiscal.

Antonio sonrió como alguien que recién entiende un chiste.

- Me gusta, pero lo vas a entrevistar sola, es tu nota.- Ángela notó que estaba esperando que lo agradezca.

- ¿Yo? ¿Por qué no querrías escribirla vos?

Antonio puso cara de sorprendido.

- Asumí que ibas a querer, se que te gustan estas cosas.- 

- Y ya vas a encontrar la ocasión de hacerme acordar de este sacrificio ¿No?

- Si.- Admitió.- Eso también.

- Gracias entonces.- Ironizó, y se fue con los oficiales, que estaban guardando el mate.

- ¿Ustedes van a acompañar a la ambulancia?

- Ehh… Si, nosotros.

- ¿Me llevan?

- Ehh…- Miró al oficial que tenía a su lado.

- El fiscal me dio permiso para hacerles preguntas.

Los dos oficiales miraron al fiscal, que asintió con la cabeza y se metió en su auto.

- Que se suba.- El compañero era más delgado y un poco más joven.

Publicado la semana 41. 19/12/2020
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