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Ojos De Gato

Cuando hacía tanto calor como esa noche, le costaba dormir. Sentía como el aire lo abrazaba, intentando hundirlo en la cama, y sin dejarlo respirar. Sus padres nunca le creían, pase lo que pase siempre decían lo mismo. "Fue una pesadilla." Como si ellos supieran del tema. Esas noches cualquier molestia se intensificaba, agregando a sus excusas. De repente, los ladridos de los perros en la otra cuadra se sentían como explosiones. El motor de un auto, deslizándose en la oscuridad, sonaba como una motosierra. Pero lo peor eran los gatos. Se la pasaban corriendo por su techo, peleándose, jugando y corriendo de acá para allá. Las noches como esta sus pasos sonaban como si hubieran ganado cincuenta kilos y hubieran decidido usar piedras como zapatos. Los pasos de los felinos se movieron hasta el borde del techo y escuchó como caían en su balcón. Convencido de que de todas formas no iba a poder dormirse, se levantó y corrió la cortina, queriendo ver como jugaban los gatos. Vio a un hombre, parado en su balcón mirándolo fijo, con ojos celestes lechosos, casi blancos. De inmediato el hombre corrió y cuando el se dio cuenta de avisar a sus padres, ya había desaparecido. De nuevo le dijeron que era una pesadilla, pero desde ese momento, cada vez que miraba por la ventana de su cuarto veía los mismos ojos mirándolo desde la oscuridad.

Publicado la semana 28. 06/07/2020
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Relato
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I
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