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SK

LA ABUELA

  Ayer por la noche paramédicos de la cruz roja y oficiales del ministerio público se llevaron a mi abuela hacia la morgue. Quien se cayó de las escaleras de la planta de arriba hasta el piso de abajo. Determinaron la causa de su deceso como mero accidente. La pobre se rompió su frágil cuello al caer.  

   Accidente… no lo creó.

  Debo confesar que fui yo quien la mato, al relatar todo esto la gente pensara que soy de lo peor, pero se equivocan he librado al mundo de algo que va más allá de toda comprensión, de toda lógica. No espero que me crean. Ni tampoco espero que lo hagan.   

  Tal vez se imaginarán que mi abuela era de aquellas a las que les gustan cocer suéteres o bufandas de tela o que le gustaba hornear galletitas con chispas de chocolate hechas con amor. Debo decirles que en eso también se equivocan.

  Para que entiendan de lo que estoy hablando es necesario que empiece desde el inició de cómo ocurrieron los hechos a los que me obligaron a cometer semejante acto; de la cual no me siento orgulloso y del que tampoco no me arrepiento. Creándome un vacío interior dentro de mí.

  Sí, lo recuerdo muy bien. Todo empezó cuando mi padre fue encarcelado por haber quemado viva a mi madre enfrente a mí. Era como si me hubiese querido enseñar una de esas lecciones que su padre quiere darle a su hijo. Es algo que aún no he podido olvidar y creó que jamás olvidare, sobre todo los gritos de agonía que exclamaba mi pobre madre al sentir como las abrasadoras llamas la estaban consumiendo. El cual… me siento terriblemente culpable de no haberla ayudado, pues en ese entonces apenas tenía poco tiempo de haber cumplido los seis años. Era muy pequeño y no comprendía aun lo que pasaba. Tampoco olvidare aquellas últimas palabras que me dijo mi padre antes de que se lo llevaran preso seguramente a uno de esos lugares para gente que padece de alguno tipo de enfermedad mental.

  ---“no dejes que te suceda a ti” ----. Gritó. Oponiendo resistencia antes de que los dos oficiales se lo llevaran preso y metieran su cabeza dentro de la patrulla.  

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Servicios sociales me recogió e inmediatamente se pusieron en contacto con mis familiares paternos quienes tras enterarse de lo acontecido no quisieron hacerse cargo de mí. Dejándome solo y a mi suerte en un albergue junto con otros niños que compartían el mismo destino que el mío. Tuvieron que pasar cinco o seis años para que mi abuela materna viniera a recogerme. Reconozco que cuando la vi por primera vez me dejé engañar por su tierna e hipócrita apariencia.  

  Salí del albergue tiempo después de cumplir los trece años. Llevándome consigo mi abuela Mati yéndome a vivir hacia su casa que se encontraba ubicada en alguna parte de San Javier en Puebla. En un pueblo llamado Maui a la que mucha gente evita pasar sobre todo en las noches. Debido a ciertos acontecimientos inexplicables que suelen ocurrir. Como luces que aparecen y desaparecen en el cielo o la aparición de una extraña carroza negra que desprende un olor nauseabundo siempre paseándose a la mitad de la noche por las empedradas calles, buscando a jóvenes inocentes para llevárselas. Yo soy incrédulo a esta clase de historias… bueno lo era. Después de que…

  No tarde mucho tiempo en adaptarme a mi nuevo hogar, note que algo que al principio pensé que se trataba de una simple casualidad o coincidencia. Al contemplarlo detenidamente, me di cuenta de que se trataba del mismo dibujo que vi en una de las paredes del orfanato. El dibujo era muy antiguo, me inquietó muchísimo al aspecto bien parecido al de un ammonite.  

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   Trascurrió una semana con mucha tranquilidad. Fue hasta el plenilunio de este mes de marzo que el pueblo de Maui sucumbió al pánico tras un raro acontecimiento. Tiffany Meyers hija de los Meyers desapareció. Mientras estaba jugando en el viejo arroyó a lado de su hermanita Katheryn la hija menor de los Meyers. Un hecho que dejó a las autoridades de San Javier y a todos a los lugareños desconcertados y llenos de miedo. Se realizó la investigación correspondiente que ni siquiera hallaron a un solo sospechoso. Encontraron su cuerpo en el viejo arroyó donde estaba jugando, unos meses posteriores después de que acabara el plenilunio.

   La hallaron una pareja de novios que en ese momento pasaron por ahí, contemplaron con horror como el cuerpo de Tiffany estaba despedazada, con todas las extremidades separadas como si se las hubieran arrancado de un solo tajo, como si se las hubiera hecho alguna clase de animal. Se creyó al principio que podría tratarse de una jauría de perros que seguramente se habían escapado en alguna perrera, que estuviera cerca de San Javier. Por supuesto nunca se comprobó que estos animalitos fueran los responsables, sin embargo, se mandó a sacrificar a una docena de estos. Pensando que con eso evitaría otra situación.          

   Katheryn no fue de mucha ayuda para sus padres y desde luego para la policía, después de que la encontraron, estaba en shock, intentaron interrogarla, resultando en vano. La pobre sólo balbuceaba cosas sin sentido. Era como si hubiera perdido la razón. Desde aquel fatídico día la joven Katheryn ya no fue la misma.     

---se la ha llevado ---.  era lo único que repetía la hija menor de los Meyers.

   Maui habia dejado de ser aquel pacífico y soñador lugar para los Meyers todo habia acabado ahí. Tenían el corazón destrozado. Pues la muerte de su hija les habia cambiado muchísimo sus vidas.   

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  Otro acontecimiento similar ocurrió durante el siguiente plenilunio durante el mes de abril. Otro niño al que todo el mundo apodaba Tommy el levanta botas, había desaparecido ocurriéndole lo mismo que a Tiffany. Lo hallaron muerto un martes por la mañana, tirado en el viejo arroyo, con todas sus extremidades desprendidas y los intestinos por fuera.

  El último plenilunio que fue como a finales de junio encontraron el hijo del señor Tilingas en las mismas circunstancias. Las autoridades de Maui seguían estando confundidas. Haciendo que el terror hiciera presa a todos los lugareños del pueblo. Ya había pasado dos meses sin que la policía atrapara al famoso infanticida.   

---nunca llegue a comprender y creó que jamás lo llegare a entender ¿cómo es que nunca se les ocurrió investigar en el viejo arroyo? El cual no hace menos de un año se había secado, quedando únicamente restos de tierra y un montón de rocas afiladas.

   El miedo, el verdadero miedo lo viví en carne propia, durante ese ultimo plenilunio.  Pude contemplar con estupor y con terror como la hija menor de del señor Tilingas estaba siendo secuestrada por un grupo de personas vestidas de túnicas negras, la sacaron de su casa con toda y ropa de dormir, se la llevaron hacia el viejo arroyó donde otro grupo de gente vestida de negro los estaba esperando. Quienes no dejaban de recitar un coro que no eran a la de nuestras reuniones en la iglesia.

   Pude observar a mi abuela dirigir a ese grupo de personas, su cara inocente pasó a ser a la de un monstruo deforme, su nariz se había a largado encorvándose más como a la de una bruja, el rictus de sus ojos habia cambiado a un tono rojizo como la sangre.   

---el que proviene de las estrellas algún día vendrá y retomará su lugar---. Dijo mi abuela Mati esbozando una pequeña risa maligna alzando sus dos arrugadas manos hacia lo más alto del cielo. ---- nosotros estaremos ahí para servirle.

   El grupo de gente colocó a la pequeña Abigail sobre una enorme piedra blanca en forma de mesa. Lo que sucedió más adelante hizo que se me helara mucho la sangre y saliera corriendo despavorido de ahí. Pude contemplar con asombro como en medio de esa congregación apareció la sombra de un animal de un tamaño colosal parecido a la de un perro. Me llamó muchísimo la atención que la roca tenía grabado ese ammonite. Era el mismo dibujo que pertenecía a una de las paredes del orfanato.

   El enorme perro se abalanzó contra la pobre Abigail quien todavía yacía profundamente dormida. Sin que esta pudiera defenderse. No pude contenerme y acabé vomitando el endurecido piso donde me encontraba escondido, la grotesca escena fue espantosa. Aquel enorme chucho estaba despedazando a la indefensa niña. La habían dado como sacrificio ¡entendéis! La habían ofrecido como lo habían hecho con los demás niños.

   Sentí una enorme necesidad de salir corriendo de ahí. Pero mis piernas no me respondían temblaba de miedo. No fue hasta hace cinco minutos que pude escapar. Esa noche no pude cerrar un solo ojo sobre mi almohada, debido aquella espeluznante escena. Ver a la pobre hija del señor Tilingas siendo devorada por aquella enorme bestia. Recordándome también aquel suceso con mi madre cuando fue incinerada por mi propio padre. Creándome otro sentimiento de culpa. Pero que podía hacer.

   Tuvieron que pasar varias semanas y nadie sospechaba de mi abuela, todos se dejaban engañar por su linda apariencia. De día era una tierna viejecilla, pero de noche las cosas cambiaban. Nadie hacia algo para que los crímenes dejaran de cometerse.

   Cansado por esta situación fue que decidí quitarle la vida a mi abuela, es algo que llevare por el resto de mi vida, pero, alguien tenía que hacer algo. Pude convencerla a que jugara conmigo a las atrapadas en la planta de arriba, aproveché mi tierna apariencia al igual que lo hacia ella con la demás gente.

   Deje que me atrapara en dos ocasiones, haciendo que pescara más el anzuelo, me escondí dentro de su viejo armario que olía a madera rancia, pude observar a través de un pequeño agujero acercándose hacia las escaleras, en un arrebato de ira, consciente de lo que estaba a punto de hacer. Abandoné mi escondite y a pesar de que me temblaban los brazos, pude empujarla hacia las apiladas escaleras. Pude ver como ella rodaba escalón por escalón hasta caer al suelo. Escuchándose un leve crujido rompiéndose su frágil cuello.            

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   La gente se enteró de este acontecimiento, que llamaron a las autoridades y a los paramédicos para que recogieran el cuerpo de mi abuela. Las autoridades de Maui nunca sospecharon de mí. Ahora mi vida corre un grave peligro y sé que me estarán buscando para ofrecerme ante ese dios perverso. Pero no lo permitiré porque esta noche, me voy. He empacado algunas de mis cosas y ahorrado lo suficiente para salir de Maui. Quizás en este momento me estarán buscando. Pero no les será tan fácil.            

Publicado la semana 9. 29/02/2020
Etiquetas
Terror , En cualquier momento
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