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SK

UNA NOCHE EN LA ESCUELA

    Todos siempre tuvimos la curiosidad de saber que se siente estar a solas por la noche pasearse por los rincones de nuestra solitaria y fría escuela. Nadie que yo conozca se atrevería a visitarla sobre todo a tales horas en donde la oscuridad y la penumbra se encuentran presentes. Recordando las historias que alguna vez nuestra vieja o viejo conserje nos contaba y de las consecuencias de quedarse allí por la simple emoción de sentir una adrenalina inconmensurable que hace palpitar hasta el más valiente corazón, la siguiente historia que a continuación voy a relatarles le sucedió a uno de mis mejores amigos y estudiantes de la universidad de nombre Clarence Wilford  joven proeza para ser abogado, hombre de edad aproximadamente veinte años quien se encontraba de intercambio visitándonos desde algún lugar de Estados Unidos (Cannondale) hasta nuestro querido estado de Puebla en una zona conocida como Pueblo Chico.

 Compartimos estudios e intercalamos puntos e ideas sobre nuestras intenciones de querer pasar una noche en la universidad donde nos encontrábamos estudiando.

--- Te apuesto a que no pasas una sola noche caminando entre los pasillos del edificio B---. dije de manera retadora. Pensando que no aceptaría ante tal descabellada idea.

 ---De ¿cuánto es la apuesta? ----. pregunto él con una voz regaña diente pareciendo aceptar mi reto.  

 ---Lo que tú me pidas siempre y cuando superes mi desafío----. conteste sin dejarme de reírme de él.   

---Muy bien quiero que me consigas una cita con Anita la chica mas linda y popular de la clase---. manifestó burlándose ahora de mí.

 ---Acepto, pero con una única condición ---. dije sin dejar de hacerle burla.

---¿Cuál? ---. pregunto Clarence emocionado.  

---Deberás escribir un mensaje con el plumón de la pizarra del salón, sabiendo que en verdad estuviste ahí.

---Muy bien---. replico Clarence sin dejar de estar emocionado.

---Pero antes de que aceptes el reto amigo Wilford nada más déjame advertirte sobre algo que se cuenta en nuestra universidad o lo que se rumorea en torno a ella---. murmure.

--¿Qué es? ---. pregunto llenó de curiosidad mi amigo.

---Yo sé que tu no lo sabes por qué tu nada más vienes de intercambio, pero si fuera tu no aceptaría mi apuesta y no me atrevería a fisgonear el edificio sobre todo en nuestro salón---. dije poniendo una cara pálida. Al acordarme la historia que aquel joven me había platicado.

---¿Qué es lo que se rumorea? ---. preguntó malhumorado Clarence. Insistiéndome.

---Solo algunos hechos que pasaron y que marcaron cuando se dio paso a la demolición del viejo edificio abandonado para darle espacio a su nueva remodelación y también para darle entrada a nuestra queridísima carrera de derecho----manifesté apuntándole con mi dedo índice aquel edificio donde se habia llevado a cabo la remodelación, recorriéndome un fuerte escalofrió en todo mi cuerpo.

---Entonces no es gran cosa---. contesto Clarence sin darle tanta importancia.

---No es el edificio---. replique algo exaltado por la forma de tomarse a la ligera aquella noticia.

---¿Entonces que es a lo que debo temer? ---. preguntó desconcertado.

---Lo que hay en ella---dije.

---La historia me lo contó uno de los chicos que al igual que nosotros también estudio en ese mismo salón y en ese mismo edificio, pero diferente licenciatura. Me lo comento días antes de su graduación cuando estuve de visita en las instalaciones. Lo encontré de casualidad ni siquiera supe su nombre se me olvido preguntarle. El me narró lo que hace tiempo sucedió en este edificio. Y los raros eventos que acontecen cuando llega la noche---. dije cada vez más asustado.

---¿Cómo qué? ---pregunto él de manera incrédula.

Hasta que …… que sonó el molesto timbre  en toda la universidad interrumpiéndome de manera sorpresiva. Dejándome en la parte interesante de la historia

---Ya me quedé en la parte interesante de la historia---. dije malhumorado por el molesto ruido de la chicharra que había interrumpido mi conversación con mi amigo.

---Creo que ya es hora de entrar a clases---. manifestó Clarence estando inquieto por lo que le había contado antes. ---Espero que me cuentes el resto de esa historia en las dos horas libres de teoría

---Si---conteste.

Al termino de las dos primeras horas de la clase de economía y como se lo había prometido antes. En las dos horas libres le termine de narrar la historia a Clarence que aquel desconocido joven me había platicado un mes antes de ingresar a la universidad.

---En ¿verdad crees en eso? ---preguntó con tono sarcástico Clarence.

---No sé qué creer, pero es mejor alejarse y no saber nada de ello----respondí con mucha seriedad. Arrepintiéndome de hacer esa tonta y absurda apuesta con él. Pensando que no aceptaría. 

---Por favor son soló supersticiones que se cuentan en todas las escuelas. No me digas ¿qué te estás a arrepintiendo? ---. preguntó con una cara sarcástica.

---Solo digo que es mejor hacerles caso a esas habladurías---. dije algo nervioso. Pensando en las palabras del otro egresado al que me había encontrado a los pocos meses.   

---Te demostrare que eso son solo mentiras patrañas, que no existen tales invenciones voy a pasar esta noche en la escuela y veras el mensaje que voy a escribir en la pizarra ---. dijo malhumorado. 

 ---Tan solo olvídalo Clarence ---. dije exaltado. Tratándole de convencerle de que no aventurarse en aquel edificio de noche.

---¿Tienes miedo de que yo gane la apuesta? ----preguntó molestándose conmigo.

---No es eso Clarence---. dije preocupado.  ¿Solo qué?

---¿solo qué? ---preguntó

---Tengo un mal presentimiento sobre esto---. conteste preocupado esperando de que mi amigo comprendiera y se desistiera con esa la loca idea de la cabeza.

---No seas tonto Damián como puedes creer en eso, nada de lo que me digas me va a hacer cambiar de opinión ganare la apuesta y te demostrare que no hay nada en ese edificio esta noche---. dijo cada vez enfadándose conmigo. Pasándose a retirar levantándose de la banca de concreto en la que estábamos sentados que se ubicaba frente al edificio remodelado. Dejándome solo sin nada más que decirme.

Miré al cielo y lancé un profundo suspiro rogándole a dios que mi amigo desistiera de adentrarse a ese edificio de noche. Pero mis intentos de hacerle cambiar de opinión resultaron inútiles, en cada rincón del edificio lo seguía como si su fuera su sombra tratándole de convencerle. Pero cada vez que insistía pareciere aferrarse más a la idea de continuar con su locura. Nada de lo que le decía parecía entrarle en razón.  

---Ya te dije que no hay poder humano que me haga cambiar de parecer eso son puras tonterías deja de preocuparte por mi---. diciéndome con tono molesto mi amigo Clarence. Alejándose en cada paso que seguía.

---Está bien tan sólo prométeme que llevaras consigo un crucifijo---. dije preocupado y cansado de suplicarle. Sinceramente ya no sabía que decirle todo era inútil. Ya no tenía nada que le hiciera cambiar de idea. No pensé que los gringos fueran tan valientes y tan obstinados. Quedándome en la espera a que el resto del día se encargara de olvidarle esa tonta apuesta. Que de la misma manera tampoco no ayudó mucho.   

Fue hasta en la mañana siguiente cuando me entere de un hecho lamentable. Encontraron a Clarence muerto tirado en el piso dentro de uno de los salones de la planta alta del edificio siendo el salón con el numero doscientos ocho donde me encontraba estudiando junto con el occiso de Wilford. Lugar en la que aquel desconocido joven me platicó lo que había pasado antes en ese inmueble. Antes de que se convirtieran en nuevas aulas para las asignaturas nuevas.

Nadie de los compañeros sabia realmente lo que le había ocurrido simplemente nuestras autoridades escolares le atribuían como la causa de su deceso a un infarto en el corazón esto a que el cuerpo de Clarence no presentaba señales de violencia descartando la posibilidad de que alguien ajeno lo haya querido lastimar y tomando en cuenta de que el edificio se encontraba constantemente vigilado por los guardias que no paraban de resguardarlo.  Lo mas extraño y aterrador fue el mensaje que dejó en claro en el pizarrón blanco de nuestro salón que supongo debió haberlo escrito horas o minutos antes de morir “TENIAS RAZON” en tinta roja. De alguna u otra forma me sentía culpable por haber echo esa tonta apuesta que codujo a mi amigo hacia un destino fatal. Sin embargo, hice todo lo posible para que desistiera de realizar tal osadía, pero nada de lo que le dije e hice parecía hacerle entender.  

Cuando hallaron el cuerpo de Wilford se me vino dentro mi cabeza aquella macabra historia que me había narrado aquel joven egresado lo que había sucedido antes en ese edificio. Sobre todo, en la planta alta, en el salón con el número doscientos ocho.

 Fue en una tarde cuando estaba en el salón tocando y sintiendo las butacas que unos días después utilizaría observando aquel pizarrón blanco y sus paredes pintadas del mismo color. Entre aprovechando en que los demás estudiantes se encontraban en sus respectivas aulas tomando clases que para mi suerte el salón que quería contemplar estaba vacío no había nadie ni guardia ni estudiante. Entre y como lo dije antes con mis manos toqué esas butacas de madera, las paredes y el pizarrón que a futuro serían los testigos de la muerte de Clarence. El salón se encontraba iluminada por las fotoceldas que se encontraba sostenidas en el techo, en tanto las ventanas permitían que los rayos del atardecer iluminaran todavía más el salón. Respire y me sentía como en casa, estaba ansioso de iniciar con mis estudios. Me dije.

Cuando de la nada escucho que alguien tocaba la puerta, voltee y era aquel desconocido joven que al notar mi presencia este de inmediato se disculpó:

---¡Perdona! no pensé que estaba ocupado---. dijo aquel desconocido joven. Que en ese momento se encontraba fuera, por la entrada del salón.

---No te preocupes yo ya me iba sólo estaba de visita---. dije tranquilamente levantándome de la silla en la que estaba sentando.

---¿Eres nuevo? ¡verdad! ----. preguntó aquel muchacho. 

---Si, nada más que quise conocer el salón que ocuparía antes de iniciar con mis clases ---. Manifesté algo emocionado.

---Es una noticia de que después de tanto tiempo por fin quieran darle uso a este edificio, pero sobre todo a este salón---. me dijo aquel joven con tono serio y una cara blanca como la nieve. Encontrándose todavía fuera del aula. Como si no quisiera entrar.   

---¿Por qué lo dices? ---. pregunte intrigado por aquel comentario suyo.

---¡No lo sabes! ---. exclamó sorprendido aquel egresado.

---¿Saber qué? ----. pregunte desconcertado.

---lo que pasó años atrás antes de que se construyera este edificio---. contesto con una cara de desconcierto.

---¿Qué fue lo que sucedió aquí? ---. pregunte llenó de curiosidad.

---Es algo que se comenta mucho en todos los demás salones nadie que yo sepa sabe a ciencia cierta si realmente ocurrió es solo un rumor, pero todos los que conocen la historia piensan que en verdad pasó. Es un secreto que se cuenta a voces en la escuela.

---Antes de que se construyera lo que es ahora la escuela todo era un pedazo de terracería a excepción de dos edificios que en ese entonces era el edificio A y la biblioteca. Mientras el edificio B estaba en su etapa de ser construido. Es aquí donde el extraño rumor comienza a tomar fuerza involucrando a nuestro director en algo muy turbio y oscuro. Que tenía ver sobre la desaparición de una de las estudiantes de nombre Rosaura.

---Nadie sabe con exactitud si en realidad existió esa chica o si realmente fue violada, asesinada y por último emparedada. Pudiendo estar su cuerpo en cualquier salón o en alguno de los muros del edificio B.

---¿Piensas que el cuerpo de aquella joven se encuentra en los muros de este salón? ---. pregunte lleno de miedo.

---Sí---. me contesto con seguridad en su voz.

---¿Cómo puedes estar seguro de eso? ---. pregunte con incredulidad. Pensando que podría estar en cualquier parte del edificio, aunque no podía descartar esa posibilidad de que el cadáver de esa pobre e inocente chica podría estar en este salón. Si es que el rumor fuera cierto.

---Porque yo estudie en este salón en esta misma escuela a diferencia de que yo estudie para ser un médico cirujano que con mucho esfuerzo acabe mi carrera. Sin embargo, el tiempo en que estuve en este lugar. Hubo por así decirlo hechos que me sucedieron y que aparentemente no tienen explicación. Hechos a los que únicamente fui testigo---. dijo el desconocido estudiante. Señalando con su dedo índice el muro que estaba detrás de mi espalda.

---Es solo una historia---. dije molesto. Desagradándome la idea de pensar que el salón que pronto ocuparía, dentro de sus paredes se encontrara los restos de una joven victima asesinada por un sádico violador. No podía creerlo.

---Fui testigo de como esa pared se escuchaban leves golpes como si alguien quisiera salir de ahí. Pensaras que estoy loco pero lo que digo es verdad. ----dijo aquel joven estudiante. Pero lo más extraño es que esa pared pertenece al antiguo edificio ---. exclamó por último lleno de miedo.  

Sentí un fuerte escalofrió recorrer toda mi espalda presintiendo que lo que decía ese joven fuese verdad. Al contarme con mucha elocuencia esa terrible anécdota. No dejo de reconocer lo tétrico que resultaba. Y con la muerte de mi amigo parecía confirmar lo anterior dicho por aquel individuo.

Unos meses antes de mi visita por la radio se estaba anunciando el homenaje a la universidad a la que pronto iba a ingresar.

“Señoras y señores demos un fuerte aplauso y un merecido reconocimiento al director Pedro Perdomo De la Fuente por ser una persona eficiente y comprometida con todos los futuros estudiantes, por lo que es grato anunciarles que la Asociación Nacional de Universidades tiene el honor de homenajearle y hacerle entrega de un apoyo a la Universidad de Madín por la cantidad de ciento cincuenta mil pesos”.  Ahora nuestro queridísimo director nos dedicara unas breves palabras de agradecimiento:  

“Es para mí un privilegio recibir este apoyo por parte de esta asociación y espero que estos días, meses y años dar lo mejor de mi y juro ante dios y a ante todos nuestros futuros estudiantes que hare lo imposible para que el nombre de nuestra institución nunca se manche y elevarlo hasta lo más alto de nuestro país. Muchas gracias a todos”. Escuchándose por la radio los aplausos de los asistentes”.  

Publicado la semana 8. 22/02/2020
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