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SK

MICRONARRATIVA DEL FIN DEL MUNDO

     Lo que a continuación voy a relatarles sucedió en la Ciudad de México, el día diecinueve de septiembre del año mil novecientos ochenta y cinco; si ya se, se imaginaran que fue lo que ocurrió, un sismo de ocho punto uno escala de Richter sacudió toda una ciudad entera, dejando a miles de personas sin hogar, sin trabajo, sin familia, sin comida y sin nada. Al relatar mi siguiente historia no quiero que me consideres un loco que busca llamar la atención, pues al escribir todo esto hace que me tranquilice y encuentre algo de paz a mi alma.

    Como dije, corría el año mil novecientos ochenta y cinco un día antes del terremoto, me levanté de mi cama como a eso de las seis de la mañana para preparar el desayuno, posteriormente arreglarme e irme a mi trabajo. En esta ocasión no quise que mi esposa me preparara mi desayuno de todas las mañanas, esta vez y por este día quería consentirla. Me dirigí a la cocina y me dispuse a servir un par de huevos fritos, algo de café, fruta picada con miel y granola y pan, cuando de pronto ella se levantó de la cama pegando un fuerte grito que hizo que acudiera inmediatamente al cuarto en su ayuda.

---¿Qué pasa cariño? ¿Qué te sucede? ---.  Pregunte asustado.

---Rubén fue horrible, ¡algo malo va a ocurrir mañana! ---. exclamó con lágrimas en los ojos y con voz entre cortada.    

 Al escucharla, con voz suave quise tranquilizarla argumentándole que todo se trataba de una pesadilla, que todo se debía al efecto de aquella tonta película que vimos ayer por la noche en el cine, y esta hizo que se sugestionara. 

   ---No, Rubén---. Insistió. --- estoy segura de que algo malo va a pasar mañana, respondiéndome con esa misma voz temblorosa y con lágrimas en los ojos. Por lo que la abracé y dándole un beso en la frente, le dije:

---Claudia solo fue una pesadilla y nada más.

 ---Rubén, es que en mi desvarió vi como temblaba la Ciudad y ver caer edificios, casas, escuelas y hospitales, logré también mirar cómo la gente buscaba la manera de protegerse ante tal situación; y como paramédicos, bomberos y personal del ejército recogía escombros, de alguna manera contemple con horror como sacaban los cuerpos sin vida de algunas personas que murieron sepultadas durante el derrumbe, ¡fue algo espantoso! contemplar una tragedia como esa ; además de escuchar los gritos y lamentos de esa pobre gente pidiendo que los rescataran y como sentir esa horrible sensación de no poder respirar debajo de todo ese escombro.

    Al terminar de relatarme su horrible sueño, me quedé algo desconcertado, no sabía qué hacer para poderla tranquilizarla, solo me limite a decirle que el desayuno estaba listo y como pude, la convencí de que fuéramos a la cocina y una vez ahí, ninguno de los dos quiso probar bocado alguno, ni tampoco decir palabra alguna de lo sucedido de hace un rato. Al verla con cara de tristeza, traté de darle ánimos; por lo que le sugerí salir de vacaciones o por lo menos ir a cenar algún restaurante. Por lo que ella con más fuerzas que de ganas acepto mi invitación.

   ---Querido lector, como te habrás dado cuenta, todo lo que soñó mi esposa se cumplió. Yo la verdad, le agradezco a mi dios todopoderoso de que mi familia y yo no sufrimos de las consecuencias devastadoras que dejo el sismo. Al contarte todo esto, se me hace un nudo en la garganta y a la vez se me pone la piel de gallina, al recordar en todo momento exacto al narrarte la macabra pesadilla que tuvo mi querida esposa un día antes de la tragedia; que para muchas personas y sobre todo los supersticiosos me dirán, que fue como una premonición.

  ---Sinceramente, no sabría que responderte si fue o no una premonición, solamente puedo decir que por algo pasan las cosas y esas cosas solo dios las sabe.

  ---Por último, quisiera agregar que después del desastre, mi pareja y yo tomamos la decisión de mudarnos para otro estado y el cual nos encontramos a gusto viviendo, hasta inclusive conseguí un nuevo empleo y me hice de un buen amigo llamado Santiago, un sacerdote quien se encarga de oficiar las misas cerca en el lugar donde vivimos. Con respecto a mi mujer, parece a ver olvidado ese terrible suceso que marco una parte de su vida.

Ahora si me despido.

Publicado la semana 7. 14/02/2020
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