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JUAN EL ALBAÑIL (QUINTA PARTE)

   Un dolor empezó a invadirle en el corazón de Juan. Qué es esto, que me está sucediendo se preguntó Juan.

---¿Qué tienes compadre?  ---. Preguntó Jacinto.

---No es nada compadre. 

---Será que nos apuremos falta media hora para que llegar a la estación.

   Juan y Jacinto abordaron el metro el cual parecía esperarlos; sus puertas se estaban abriendo en par en par.

---Te va a pedir que se separen ---. Murmuró otra vez la voz.

---Será que tomemos asientos diferentes---. murmuro Jacinto. un hecho que sorprendió a su compadre. Y sintió una rara necesidad de abrir aquel portafolio oscuro, quitarse esa curiosidad que habia estado jugando con su mente. Aprovecharía que su compadre se encontraba distraído viendo por una de las ventanillas del vagón.

   Juan tomó asiento hasta el fondo del metro, cuando llego a la siguiente estación La raza. su pesadilla al fin se habia hecho realidad, sintió un sudor frío recorrerle toda su frente, su lengua se habia secado otra vez, al igual cuando se despertó de aquella pesadilla que habia tenido hace unas cuantas horas. La luz del interior del vagón fue lo suficiente como para poder apreciar lo que había en el interior de la maleta.

---¡Oh dios ¡---. Exclamó. Al ver delante de sus ojos. Unos cuantos recipientes transparentes los cuales desprendían un olor a alcohol mezclado con hielo. Los cuales contenían algunos órganos.

---Hasta que la verdad ha sido revelada ---. Musitó la voz.

   Juan recordó ver en las noticias sobre algo acerca de un negocio ilícito que deja mucho dinero conocido como tráfico de órganos. Sera acaso que… 

…Tu compadre Jacinto está metido en este negocio. ---. Dijo la voz como si adivinara lo que Juan estaba pensando. --- lamento decirte que sí.

---Que remedio tengo ---. Pensó Juan. --- necesito urgentemente el dinero. Sabia que no tenía nada que reprocharle a su compadre. Si quería salvar a Alma tenia que dejar a un lado sus principios y valores. No dejaría que esa divina luz se extinguiera. Condeno a la vida como injusta como es que gente humilde y trabajadora tenía que pasar por una situación como esta.

---¿De quién serán esos riñones y ese corazón? ---. Interrumpió la voz.

…No lo sabes ---. Manifestó Juan con impaciencia… tu dime.

   Sus pensamientos fueron interrumpidos después de que el intercomunicador del vagón indico la próxima estación. Y de que un par de oficiales entraran. Haciendo que Juan se mostrara nervioso. Solo falta una estación se dijo. 

Publicado la semana 52. 27/12/2020
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