48
SK

EL SER QUE VINO DE LAS ESTRELLAS(PRIMERA PARTE)

                                           1

   Todos sabemos que dentro de nuestro pasado se cuentan muchas historias, que los historiadores no son capaces de narrar ni mucho menos de entender, esto a que nuestra sociedad se ha caracterizado siempre como incrédula a ciertos eventos que no suelen tener siempre una explicación.

   La crónica que más adelante voy a narrar, no lo saque de mi fantasiosa imaginación ni tampoco de algún libro de terror para asustar a los niños, esto que voy a contar sucedió desde tiempos muy remotos trasladándonos a la época medieval, precisamente en el siglo XII D.C un siglo antes de que varios caballeros europeos partieran hacia algunas regiones con la intención de recuperar varias tierras sagradas, época conocida como las cruzadas. Antes de que este importante acontecimiento tuviera un papel importante en la historia, muchos de nuestros historiadores como lo dije antes no eran capaces de abrir su imaginación y de entender lo que hay mas allá de toda comprensión humana. Durante ese lapso paso un hecho que varios colegas míos nunca pudieron asentar una razón de lo acontecido.

   Una tarde del jueves del año mil novecientos cincuenta y nueve, me encontraba trabajando en mi oficina como a eso de las seis o siete de la tarde clasificando cuanto expediente se cruzará mí vista sobre datos de piezas arqueológicas o simplemente llenando algunos memorándums. Cuando de manera inesperada me visito uno de los más reconocidos antropólogos e historiadores el doctor Erick Morris; quien era encargado de uno de los museos mas importantes de Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Tenía una excelente reputación entre mis socios de la sociedad histórica norteamericana. Quienes luego frecuentaba y compartía sus travesías y experiencias como buscador de territorios desconocidos o de encontrar alguna huella o indicio sobre otro hallazgo que la misma ciencia no podía clasificar.

   Era para mi todo un honor que aquel hombre que había hecho grandes aportaciones nuevas a la historia de nuestro país viniera a mí a visitarme. Me quedé sorprendido ante su visita. Sin perder ni un minuto me dirigí hacia la puerta de cristal, con la intención de abrirle y por supuesto de saludarlo demostrándole lo complacido que me sentía con su presencia.

   Después de abrirle la puerta, entró y con una voz finísima se presentó.

---¡Oh disculpe por mi intromisión! es usted el encargado del museo de las ciencias y artes antiguas americanas. ---preguntó.

   Al oírle simplemente asenté con la cabeza.

---He oído hablar mucho de usted sabe, inclusive no desconozco que usted posee un don para traducir cualquier texto antiguo se le ponga enfrente y para ser sincero mi visita fue precisamente porque necesito encarecidamente de su ayuda. Supongo que usted ha oído hablar mucho de mí.

---Desde luego, usted es el antropólogo Erick Morris. He escuchado sobre sus investigaciones realizadas a nuestro país y de sus grandes trabajos hechos por Europa y parte de Asia---. Contesté.

---Cómo vera no estoy para halagos, ya me alejé de eso y quisiera saber si cuento con su ayuda, realmente no tengo con quien recurrir. Por eso vine hasta aquí con la única finalidad de que me pueda traducir un texto que desde mi punto de vista es de una lengua un tanto desconocida. He consultado a los mejores especialistas para que me pudiera traducírmelo, pero al parecer fue un verdadero quebrantadero de cabeza para ellos, hasta para el maestro en lengua antigua el doctor londinense Morgan Rice.

   Quede atónito al enterarme de que el mismismo y reconocido doctor Morgan Rice no pudiera descifrar aquello que fuere o lo que le había enseñado el aclamado antropólogo. Percatándose esto mi invitado.

   En ese momento pude notar de que mi querido doctor en antropología estaba bastante necesitado de mis servicios, que obviamente iban a ayudarle. Él tenía razón a recurrir en mi ayuda. Es algo que yo mismo desconozco será acaso que Dios o algo mucho más allá de toda imaginación o probabilidad humana, naciera con un don para descifrar cualquier tipo de pergamino, manuscrito o texto antiguo, es como si las letras se acomodaran en mi cabeza y me permitieran leer su contenido, supongo que yo era único. Uno entre un millón o un billón en este mundo.

   Entre tanto el profesor Morris de su mochila sacó un pequeño tubo de metal, colocándolo sobre mi mano, el cual agarre con mucho cuidado. Pensando que aquello estuviera frágil. Abrí la tapa y echando un vistazo hacia el contenido, pude notar de que se trataba de un pedazo de un viejo papiro envuelto en rollo, como había de suponer no la tomé. No sin antes de tomar las precauciones debidas. Saqué un par de lentes y un par de guantes blancos de uno de los cajones de mi escritorio, los cuales me acomodé y sustraje el viejo papiro. Mientras mi visitante y yo nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Yo en mi silla y él profesor en el sofá de piel que daba justo alado de la puerta de cristal.

   Era un gran pedazo de papel del tamaño de una hoja blanca era amarillento desgastado por los años que debieron haber transcurrido, testigo mudo de innumerables hechos históricos. Aquel viejo papiro contenía una serie de palabras distintas a cualquier tipo de sistema antiguo que se hubiera conocido, al parecer el que lo escribió conocía muy bien el lenguaje, pero lo mas impresionante fue la tinta pues esta le daba un aspecto parecido a la sangre.

   Echando un vistazo al papiro hubo un detalle que llamo muy poderosamente mi atención y es que de alguna manera lograba leer aquella pieza antigua, mi don al parecer resultó muy eficaz ante esa escritura.

---¡Oh dios mío! ---. exclame con voz alta, atrayendo la atención de mi visitante

---¿Qué es lo que dice profesor? ---. Preguntó el profesor con una mirada inquietante.

---¡Profesor! ¿Dónde? consiguió este viejo papiro? ---. Pregunté después de que acabara de leer el viejo artilugio histórico.

---Lo encontré en uno de mis viajes que hice por Europa, exactamente por el norte de Italia, mientras analizaba y estudiaba una cueva cerca de los bosques de Brunela.

   Me gustaría escuchar la versión de su historia si nos es molestia Profesor Morris.  

---Desde luego ---. asentó él.

   Como se lo acababa de decir fue en una cueva en la que se cuentan muchas historias macabras, los lugareños que viven cerca del lugar le temen tanto que evitan a toda costa pasearse por ahí. Mas desde que se propago la noticia de que uno de los niños de nombre Fabio Weston se perdió cuando este se adentró, esto a que todos los niños al oír sobre las extrañas historias que se cuentan sobre la cueva de alguna manera querían comprobar que es lo que había en su interior pasaron las horas y el joven no daba señales de querer salir. Nadie de los infantes que estaban presentes se atrevió a entrar por él, por lo que al contemplar lo sucedido optaron por echarse a correr y por supuesto a avisarles a sus padres quienes al relatarles lo acontecido estos fueron en búsqueda de las autoridades cercanas incluyendo a los padres del joven Weston.

   Las autoridades al recibir la denuncia por la desaparición del joven Weston, estos actuaron inmediatamente y sin perder tiempo se dirigieron hacia la zona, trayendo consigo mismos hasta tres perros de la raza pastor alemán para ver si podían dar con el paradero del pobre chico mediante su olfato. Que para colmo de todos los perros empezaron a inquietarse, aullar con mucha desesperación temiendo entrar por esa oscura cueva; tanto fue su miedo que lograron romper las fuertes correas a la cuales se encontraban fuertemente amarrados, alejándose del sitio lo mas pronto posible.

   Todos los presentes que estaban trabajando en conjunto incluyendo los tres uniformados no daban crédito a lo que habían observado y presenciado. Ellos al igual que los perros de rescate también fueron presas del miedo.

   Lamentablemente los oficiales quienes no sabían como actuar o reaccionar ante tal macabro espectáculo de una u otra forma tenían que cumplir con su deber de encontrar aquel chiquillo que se había perdido y haciendo aun lado sus temores, procedieron a adentrarse a la cueva trayendo consigo mismos unas lámparas y unas sogas. Mientras todos los presentes y los padres del niño conservaban la esperanza de que aquel niño fuera encontrado.

   Las horas transcurrían sin que nada pasara, el sol estaba a punto de ocultarse y una calma estaba invadiendo el lugar, permitiendo a los lugareños sentirse incomodos. Cuando de pronto se escucharon varios gritos procedentes del interior de la cueva. Estos al ser escuchados por las otras personas quienes los estaban esperando a fuera. También se adentraron sin utilizar ningún tipo de equipo, hallando a los tres oficiales temblorosos, asustados y pálidos como si hubieran visto al mismísimo demonio. Al percibir su estado emocional, decidieron salir de ahí, mandado a traer al medico local del pueblo quien se encontraba como a doscientos metros del bosque. Siendo el único médico que se encontraba disponible en ese momento.

---Dígame, profesor Morris ¿Cómo es que se enteró de este desafortunado evento? -----pregunte interrumpiéndole en su historia.

   Como si adivinara a lo que iba a preguntar de manera tranquila y cortes me respondió:

   Mi querido Doctor Armstrong eso es muy sencillo de contestar porque el matasanos que trajeron para revisar aquellos tres oficiales que por cierto estaban al borde de un ataque de histeria. Era nada más y nada menos que mi tío el doctor Alan Armitage. Esto a que se fue a vivir por un tiempo en una cabaña cerca de las orillas del lago Nim que se ubica cerca del bosque. Tras enterarse por la salud de los tres oficiales este acudió inmediato. Según mi tío, describía a los tres hombres con una sola palabra paranoia en extremo.

   Ahora si me permite deje concluir con mi narrativa---. Dijó rogándome el profesor Morris.

---Desde luego ---. Asenté.

---Mi tío el doctor Alan Armitage reviso a los tres desafortunados hombres que estaba a punto de enloquecer. Les dio algo que al parecer les ayudo a que mantuvieran la calma. Estando calmados estos desde luego dieron su testimonio a mi tío.

   Un oficial de nombre Landa fue el primero en hablar de lo ocurrido.

   “Nosotros cuando nos adentramos en la parte profunda y oscura de la cueva no creíamos al principio en esas tonterías sobre lo que se cuentan en torno a ella, pero lo que realmente vimos nos dio mucho en que pensar, como los perros huían de aquella siniestra zona, hizo que nuestros cabellos se erizaran”.

---En esa cueva está el infierno comentó otro de los oficiales de nombre Tobías.

---No, es algo mucho peor que el infierno es algo que va más allá de toda nuestra comprensión---. Dijó replicando el tercer oficial de nombre Gregson.

   El oficial de nombre Tobías, sugirió a toda la comunidad de congregados de que se realizara un exorcismo cuanto antes.

---Pero lo que lo dejo intrigado a mi tío Armitage, después de escuchar el testimonio de los tres uniformados, es que todos coincidieron de que, dentro de esa cueva, se hallaba una serie de pinturas rupestres pertenecientes de una época mucho mas antigua de la que conocemos, esto lo pude deducir al estudiarlas con detalle y eso no es todo, sino que también encontre los restos de un caballero perteneciente a la edad media recargado sobre una de las paredes de la cueva en estado de hueso puro, conservando la armadura puesta siendo el exquisito festín de algunos cuantos insectos y también de los roedores. Y es ahí donde pude encontrar aquel papiro, sostenida en una de sus huesudas manos. Para mi suerte no fue dañado por la mordedura de estos animales.

---Mi tío al enterarse de este descubrimiento, me paso la información con la intención de que me dirigiera para allá para poder descubrir que significaban esas pinturas y que era lo que decía aquel viejo y desgastado papiro.

---Llegue en tres días al Norte de Italia, la gente al percatarse de mi presencia el recibimiento no fue de lo que me esperaba, estos al verme se santiguaban, mientras otros simplemente no veían y agachaban sus miradas hacia otra dirección. Supongo que por temor a lo que ellos creían que había dentro de esa dichosa zona, pase algunas semanas en la cabaña de mi tío y estudiando la caverna hallando todo vestigio o indicio que me pudiera explicar, de que fue lo que le ocurrió a nuestro querido caballero y el significado de aquel vestigio.

---Pensara que estaba loco al realizar tan descabellada hazaña de aventurarme en esa cueva y de estudiar por mi cuenta los recónditos de lo desconocido. Pero déjeme decirle que para eso vivo, yo soy un antropólogo con una adrenalina que busca conocer más de su historia y si se trata de dar la vida por eso, estoy dispuesto a entregarla por el amor a mi profesión.   

---Como vera mi querido profesor Armstrong, he viajado de Italia hasta aquí para que usted de alguna manera pueda ayudarme a traducirme ese papiro y analizar los dibujos de la cueva que gracias a dios pude plasmarlos en uno de mis cuadernos que ahora hago entrega en sus manos. Y estoy seguro de que usted le dará el cuidado debido para su estudio.

   Levantándose de su asiento y sacando de su mochila un cuaderno, el cual utilizo para su viaje y que plasmo aquellas macabras pinturas dejándomelos sobre mi escritorio. Los cuales eran bastantes aterradores, confirmando la versión de los hechos relatados por el profesor y por los tres uniformados enloquecidos.

---¿Y que paso con el niño Weston? ---. Pregunte.  

---Aquel chiquillo lo encontraron después de una semana, con los cabellos blanquecidos y con una mirada perdida siempre pronunciado que aquello no era de este mundo. Usted ya se imaginará profesor Armstrong que la alerta entre la población no se hizo esperar. Pero lo realmente sorprendente de todo este asunto mi querido profesor, fue que el infante envejeció de una manera impresionante. También comprenderá como fue la reacción de los pueblerinos y la mía, sin mencionar la cara que puso mi tío, quien no daba crédito a lo que veía. El mismo no se explicaba que enfermedad podría causarle eso a una persona, teniendo como posible respuesta algún tipo de gas inhalado, en la cueva, que sin embargo esto no fue suficiente para tranquilizar a los temerosos vecinos cercanos del lugar.   

---Me esta queriendo decir ¿Qué lo que le pasó a ese chico, a los tres perros y a esos tres oficiales es el resultado de por lo que hay en esa cueva? ---pregunte anonadado.

---Así es---. contestó mi invitado. Acomodándose otra vez en el sofá con mucha tranquilidad.

---¿Le puedo hacer una pregunta profesor Armstrong? ---. Exclamó el profesor Morris. Con un tono de misterio en su voz dándole un aire de suspenso en la oficina.

---¡Por favor!---

¿es de mente abierta? querido profesor.

   Al oírlo me quede mucho mas confundido y perplejo ante esa pregunta, que para ser sincero no sabía que responder. Percibiéndolo el profesor Morris, dándose cuenta de mi reacción inesperada ante su pregunta.

---Al verlo me da entender de que no---Dijó dirigiendo su vista hacia a mi. Hay muchas situaciones o eventos que la historia a veces no nos cuenta y si nos cuenta parece o resulta ser bastante increíble, pero nosotros como seres humanos nunca estamos dispuestos a abrir nuestra mente y ver más allá de lo que pueden ver nuestros ojos. Usted como yo sabemos de su extraño talento o don para leer textos antiguos sin tener que requerir ningún tipo de ayuda, eso para mucha gente es algo inusual o extraño, pero para nosotros puede ser una herramienta útil para leer cualquier texto que consideremos indescifrable.

    Me costó asimilar todo aquello que me dijo el profesor, pero a la vez me sentí halagado de saber que alguien muy reconocido en el campo de la antropología le daba un lugar especial a mi extraño don.

---Ahora le suplico que me hiciera el favor de traducirme ese papiro profesor Armstrong.

---Muy bien, solamente deme unos minutos para transcribírselo en hoja nueva y listo---indique.

---Perfecto no tengo prisa lo esperó---exclamó con mucha tranquilidad.

   Saque de mi escritorio unas cuantas hojas de papel y tomando un bolígrafo de color negro e inicie con la transcripción, cada vez que plasmaba una letra en la reciente hoja blanca dentro de mi cabeza contaba parte de lo que decía ese viejo papiro, dejándome asombrado y otras veces asustado. Por el contenido de esta.

   Pase aproximadamente una hora para terminar de trascribir aquella vieja hoja de color amarillo de hace cientos o miles de años, el que la escribió dentro de sus palabras se reflejaba un estado de horror total. Contaba acerca de una entidad que provenía en lo más alto del cielo, Atrayendo consigo pena y muerte, desatándose una terrible enfermedad conocida por los historiadores, como la peste negra.

   Quede estupefacto ante el hallazgo del profesor Thompson en su viaje por Europa, en verdad tenía razón de lo que me había comentado antes, ni los libros de historia ni en los mejores museos puedan darnos datos tan explícitos como el que teníamos en mi oficina y que ese mismo día doy gracias de que aquel tan simpático hombre de talla internacional ampliara un panorama completo dedicado a mí carrera.

   Le agradezco mucho por su colaboración profesor Armstrong.

---Y ¿qué piensa hacer con la traducción profesor Morris?

   Bueno me gustaría exhibirlo antes que nada en el museo de Nueva Inglaterra y después de ahí llevarlo a todas partes de Europa, la gente merece conocer de su pasado, disfrutar de su presente; y por último me encantaría hacer un libro o una publicación en una de las revistas en la Magazine Discovery National. ---respondiéndome con alegría el profesor Morris.

---¿Es en serio profesor? ---Pregunte.

---No aun no ---diciéndome con esa misma expresión de alegría en su rostro.

---Me gustaría compensarle profesor Armstrong por su gran participación en mi investigación. Levantándose del sofá.

---No creo que sea necesario eso profesor Morris---Manifesté. 

---No sea así, además quiero compartir con usted varias reliquias que al igual que este viejo papiro he recolectado en otros de los viajes que hice por todo el mundo, y para mi va a ser todo un honor compartirlo con un hombre de ciencia como usted señor Armstrong. Ahora permítame estrecharle mi mano.

   Al terminar oír esto al igual como lo había hecho mi invitando me levante de mi lugar y estreche mi mano con la suya.

---Ahora si profesor Armstrong me paso a retirar y le suplicó que sea minucioso con aquellas imágenes que he dibujado en mi libreta, no tengo ninguna duda que hará bien uso de esa información, que he traído desde Italia y que este momento dejó a su cargo.

Publicado la semana 48. 29/11/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
48
Ranking
0 45 0